Aragón – Valle de Broto: visitando la Cascada de Sorrosal y la población de Oto

El primer día de mi estancia en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, tras haber visitado por la mañana el Bosque de la Pardina del Señor, decidí acercarme hasta Broto, población a unos 10 minutos de Torla, y ver la Cascada de Sorrosal. Desde el pueblo apenas se tardan 5 minutos en llegar a la cascada. Es más, desde el puente que cruza el río Ara se ve. El caudal que llevaba era brutal. Las lluvias caídas durante la semana hizo que se recuperara. Al llegar hasta sus inmediaciones, sinceramente, acojonaba el enorme estruendo que hacía el agua al caer.

Cascada de Sorrosal
Cascada de Sorrosal
Cascada de Sorrosal
Cascada de Sorrosal

Días después me enteré que el río se desbordó y cortó la pequeña senda que llevaba hasta la cascada, por lo que el ayuntamiento de Broto decidió impedir el acceso hasta ella.

Ese mismo día, por la tarde, me acerqué hasta la pequeña población de Oto, a escasos 10 minutos en coche desde Broto. Me pareció un pueblo muy pequeño y tranquilo. Es más, al día siguiente conocí a una persona que vivía en Oto y le dije que me había encontrado por la calle a dos personas, tres gatos y dos perros.

Vistas desde Oto
Oto
Oto
Oto
Oto
Oto
Oto
Vistas desde Oto hacia Broto
Vistas desde Oto hacia Broto
Oto
Iglesia de Oto
Vistas desde Oto
Oto

A la vuelta hacia Torla, paré el coche en distintos apartaderos para captar el tímido otoño que empezaba a asomarse en el monte.

De camino a Torla
Monte otoñal desde Torla

Por cierto, la última foto está tirada desde la terraza de la habitación del hotel en el que me alojé en Torla: Hotel Edelweiss. Repetí la misma estancia que en 2021 debido a que quedé maravillado con el trato que me dieron.

Y estas fueron mis primeras aventuras en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. En días posteriores vendrían las emociones fuertes con otras cosas que visité y que permanecerán conmigo siempre en el recuerdo.

Aragón – Valle de Vió: reencuentro con el Bosque de la Pardina del Señor

El pasado 19 de octubre fue el día de mi reencuentro con el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Cuando en noviembre de 2021 me despedí de esta zona lo hice diciéndome a mí mismo que, tarde o temprano, volvería al parque nacional para disfrutar de su otoño. Ya en 2022 estuve a punto de hacerlo, aunque, finalmente, decidí visitar Asturias. En 2023 tenía claro que mis pies volverían a caminar por el Valle de Ordesa, el Valle de Pineta, etc.

El primer día de salidas, el 20 de octubre, estaba programado para realizar la ruta grande, la más espectacular y grandiosa, pero las lluvias caídas durante toda la semana y las que iban a caer ese mismo día provocó un cambio de planes.

Nada más desayunar, cogí el coche y me acerqué hasta mi bosque favorito de todos los que he visitado en España: el Bosque de la Pardina del Señor. Aquí hice las fotos más bonitas y espectaculares dos años atrás y quería ver cómo se encontraba en esos momentos. Nada más llegar a sus inmediaciones supe que esta vez no iba a ser tan bello como en 2021, pues el largo verano que hemos tenido también ha afectado al Pirineo Aragonés y estaba todo aún muy verde. No obstante, a pesar de la lluvia que caía en esos momentos, disfruté del momento.

Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor

Este día me pasó la primera anécdota. Quise acercarme hasta el Mirador de Añisclo tomando la carretera que baja desde la población de Fanlo. Sin embargo, llegó un momento donde la carretera se cortaba: un enorme tronco de un árbol estaba cruzado en la mitad impidiendo el paso. Abajo, varias máquinas excavadoras estaban de obras. Pensé «¿y ahora cómo demonios doy la vuelta en esta carretera tan estrecha?» Haciendo varias maniobras conseguí dar la vuelta y al llegar a un cruce, donde había un enorme tráiler aparcado, vi un cartel que indicaba que la carretera estaba cortada por obras. Gracias, señor del tráiler, por tapar el puñetero cartel.

Pasada la anécdota y los agobios del principio, volví de nuevo hacia Torla. Tres días después, el lunes, también caía agua a cántaros y decidí acercarme de nuevo a este bosque para ver la evolución del otoño. Aunque no había avanzado mucho, sí se notaban los árboles más amarillos.

Tres días después

Tomé fotos parecidas a las de 2021 (donde el bosque lucía un impresionante colorido), pero esta vez, como podréis comprobar, estaba todo aún muy verde. Bueno, no pasa nada. Si hiciera las mismas fotos no tendría sentido. Ahora tengo fotos de este bosque empezando a tomar color (2023) y también fotos con el otoño en su punto álgido (2021).

Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor

En esta ocasión, Mery y Pepe se llevaron de acompañante a su amigo Chewi, que el pobre solo había visto paredes en sus años de vida.

Mery, Pepe y Chewi en el Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor

Y en el año 2023 no solo ha habido cambios respecto al color otoñal. Ha habido otros cambios más significativos. El primer viaje largo de mi nuevo juguete 🙂

Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor
Bosque de la Pardina del Señor

Y esto es todo lo relativo a este gran bosque. A pesar del desánimo por ver el otoño aún asomándose tímidamente, disfrutar de la lluvia en este bosque es una de las mejores sensaciones que uno puede tener en contacto con la naturaleza. Como ya dije en 2021, animo a todo amante de la naturaleza a visitar el Bosque de la Pardina del Señor en otoño. Simplemente, es espectacular.

Extremadura – Tajo-Salor: sesión de fotos desde hidro hide

Lo que son las cosas. En el verano de 2022 fue el 27 de julio cuando me acerqué por primera vez a la charca para fotografiar a las aves. Y, casualidades de la vida, en este verano (2023) ha coincidido que el pasado jueves (día 27 de julio) me acerqué a la misma charca para seguir disfrutando de la fotografía de aves.

Dicho esto, sobre las 19:00 me metía de lleno en el agua e iba en busca de las garzas y espátulas, que se las veía al fondo de la misma. Por el camino esperaba poder captar a otras pequeñas aves, tal y como he hecho en ocasiones anteriores. Sin embargo, según iba caminando por el agua, mi desánimo y extrañeza se empezaron a apoderar de mí porque no había rastro de nada.

No obstante, mi objetivo seguía en marcha y cada vez estaba más cerca de las garzas y espátulas. La cosa se empezó a poner emocionante con la presencia de un pequeño zorro, que buscaba la sombra de unas rocas.

Zorro en las inmediaciones de la charca
Zorro buscando la sombra

No quitaba la vista del hidro hide y, pronto, se levantó ante la desconfianza de lo que se acercaba hacia él. El siguiente objetivo serían unos ánades reales, que descansaban en otra roca.

Ánades reales
Ánades reales

Un andarríos chico también merodeaba por la zona. Pasé de la inexistencia de aves durante los primeros minutos a ponerse la cosa bastante interesante en cuanto a especies encontradas.

Andarríos chico
Andarríos chico

Y también unos gansos del Nilo se unieron a la fiesta.

Gansos del Nilo

Los mejores momentos de la tarde me los brindaron un par de espátulas. Cuando la mayoría echó a volar buscando un sitio más tranquilo, hubo dos que permanecieron impasibles. Aunque, finalmente, se quedó una sola buscando comida por el agua.

Espátulas
Espátulas
Espátulas
Espátula pendiente del agua
Espátula
Espátula buscando comida
Espátula buscando comida
Espátula buscando comida
Espátula buscando comida
Espátula buscando comida
Espátula

La tarde fotográfica la cerré con una foto a una garza que vigilaba desde lo alto de una roca.

Garza vigilando su entorno

Sin más, espero volver en otra ocasión antes de que termine el verano. Yo sigo en mi empeño de intentar conseguir fotos de las cigüeñas negras, que sé que de vez en cuando hacen parada en esta charca. A ver si hay suerte en futuras ocasiones.

Extremadura – Sierra de Gata/Las Hurdes: visitando Robledillo de Gata y el Mirador del Chorro de los Ángeles

El pasado sábado, día 24 de junio, estaba planificado para hacer una visita a la bella comarca de la Sierra de Gata y así volver a Robledillo de Gata 11 años después de mi anterior visita. El viaje a uno de los pueblos más bonitos de Extremadura lo tenía en mente desde principios de año, pero no ha sido hasta ahora, en plena ola de calor, cuando he ido.

La llegada al pueblo fue sobre las 10:15. Aún no hacía calor agobiante y quería pasear entre sus calles antes de que el termómetro diera una subida importante. Dejé el coche en la parte alta de Robledillo y comencé a bajar.

Robledillo de Gata desde la parte alta
Calle de Robledillo de Gata
Casas de Robledillo de Gata
Casas de Robledillo de Gata
Casa de Robledillo de Gata
Calle de Robledillo de Gata
Iglesia de Robledillo de Gata

El ayuntamiento luce bonito en mitad del pueblo.

Ayuntamiento de Robledillo de Gata
Ayuntamiento de Robledillo de Gata

Las estrechas calles del pueblo apenas dejan entrar el sol, cosa que se agradece bastante en verano (en invierno, quizás, no tanto).

Calle de Robledillo de Gata
Calle de Robledillo de Gata
Calle de Robledillo de Gata
Barrica en una calle de Robledillo de Gata

La parte baja de la población, lugar por donde discurre un pequeño riachuelo, es la parte más bonita. Aquí, encontré tres patos nadando alegremente.

Riachuelo en Robledillo de Gata
Parte baja de Robledillo de Gata
Parte baja de Robledillo de Gata
Parte baja de Robledillo de Gata
Parte baja de Robledillo de Gata
Pato en Robledillo de Gata
Pato en Robledillo de Gata
Patos en Robledillo de Gata
Patos en Robledillo de Gata
Patos en Robledillo de Gata
Patos en Robledillo de Gata
Parte baja de Robledillo de Gata

Tras estar entretenido un buen rato con los patitos, seguí paseando por el pueblo. Incluso, tomé un refresco en uno de los bares y compré aceite elaborado allí mismo.

Calle de Robledillo de Gata
Calle de Robledillo de Gata
Calle de Robledillo de Gata
Perrito encontrado
Casa en Robledillo de Gata
Casa en Robledillo de Gata
Ermita de Robledillo de Gata

Cuando el sol empezaba a picar, decidí volver al coche y así visitar el Mirador del Chorro de los Ángeles, ya perteneciente a Las Hurdes. Por el camino, hice alguna parada para fotografiar Robledillo de Gata desde lo alto.

Mery y Pepe despidiéndose de Robledillo de Gata
Robledillo de Gata desde las alturas
Robledillo de Gata desde las alturas
Robledillo de Gata desde las alturas

Según me iba acercando al Mirador del Chorro de los Ángeles a través del camino de tierra, el paisaje era desolador. Todo aparecía quemado. Hectáreas y hectáreas de monte calcinado. Mis presagios me decían que a donde me dirigía, el paisaje iba a ser igual. Desafortunadamente, se cumplieron y se me encogió el alma al ver que la plataforma del mirador estaba quemada al completo, quedando únicamente los hierros de la estructura.

Plataforma del mirador calcinada
Paisaje desolador
Mirador del Chorro de los Ángeles
Chorro de los Ángeles
Chorro de los Ángeles
Mery y Pepe en el Mirador del Chorro de los Ángeles

Sobre las 13:15 di por finalizada mis visitas a las comarcas de la Sierra de Gata y Las Hurdes. Fue una mañana un poco descafeinada. Sentí mucha alegría por volver a pasear por uno de los pueblos más bonitos de nuestra región; y sentí mucha, muchísima tristeza al ver el paisaje desolador desde el Mirador del Chorro de los Ángeles. Como siempre, a Las Hurdes le toca la peor parte de los incendios dentro de Extremadura.

Sin más que contar, hasta otra aventura, turistas.

Italia – ¿Qué ver en un día y medio en Roma?

El pasado fin de semana fue uno de esos momentos del año, algo que llevaba esperando desde el mes de julio de 2022. Y es que desde el verano pasado tenía comprada una entrada para asistir al concierto que Bruce Springsteen iba a dar en Roma el 21 de mayo de 2023.

El vuelo desde Madrid partía el sábado y aterrizaba en la capital italiana sobre las 14:30 entre una buena lluvia. Después de dejar las maletas en el hotel decidimos aprovechar la tarde visitando algunos monumentos que nos caían cerca.

Fontana di Trevi

Nuestra primera parada fue en la fuente por excelencia de Roma. Son muchas las fotos que había visto antes de tener ante mí semejante monumento, pero, por mucho que intentes hacerte la idea, en las fotos jamás se puede apreciar la belleza y grandeza de la Fontana di Trevi. Le hice fotos desde todos los ángulos.

Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi

Panteón

Lo siguiente en visitar fue el Panteón, a escasos 10 minutos andando de la Fontana di Trevi.

Panteón

Aquí me entretuve haciendo fotos a la Fuente del Delfín de la propia plaza.

Fuente del Delfín
Fuente del Delfín
Fuente del Delfín

Plaza de España

Con mucha lluvia cayendo en nuestras cabezas nos fuimos en la búsqueda de la Plaza de España. Me sorprendió gratamente, la verdad. No me la imaginaba tan bonita y también me entretuve haciendo muchas fotos.

Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Plaza de España, en Roma
Mery y Pepe en la Plaza de España, en Roma

A la vuelta al hotel terminamos bastante cansados. Y aún quedaba el premio gordo al día siguiente asistiendo al concierto del Boss. Esa noche cenamos en una pizzería: SumUp Pizzeria del s Roma. El camarero nos levantó unas risas al decirnos que solo podíamos pedir comida para llevar si costaba más de 100 euros. Y luego al cobrarme me dijo que no me admitía la tarjeta, pero que no pasaba nada y me regalaba la comida. Lógicamente, todo era mentira.

El domingo, antes del concierto, fuimos hasta el Colisseo y nos dimos una vuelta por los alrededores (teníamos reservada una visita para el lunes). Y también inspeccionamos la zona del foro romano y del Monumento a Vittorio Emmanuel. Como nos gustó tanto, decidimos volver el lunes.

Foro romano

La parada de metro te deja en la misma entrada al Colisseo, aunque nosotros pasamos de largo y dimos una vuelta por los alrededores del foro. Salvando las distancias, por supuesto, me recordó a algunas ruinas romanas de Mérida.

Foro di Augusto
Estatua a Augusto
Foro di Augusto
Monumento de Vittorio Emmanuel desde el foro
Foro di Augusto
Foro di Augusto
Foro di Augusto
Foro di Augusto
Foro di Augusto
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Extremadura – Cáceres: fotografiando a los abejarucos

Hoy, festivo nacional por ser el Día del Trabajador, lo he aprovechado para ir en busca de los abejarucos. Sobre las 10:15 me presentaba en el lugar al que he acudido otros años y, todo hay que decirlo, lo hacía sin tener mucha esperanza de conseguir alguna foto. Enseguida, me he dado cuenta de que, aunque se escuchara por los alrededores el canto de estas bellas aves, no los veía bajar hasta el lugar donde había puesto el coche. Apenas he estado allí 15 minutos, pues la experiencia de los últimos dos años me decía que allí ya no anidaban, a pesar de que los agujeros en la tierra siguen estando.

Me he guiado por el canto de los abejarucos y, sobre todo, por un coche que estaba aparcado cerca de donde estaba yo. Allí también había alguien con su cámara y objetivo; los nidos de los abejarucos no estaban muy lejos. He aparcado justo detrás y se veía volar a los pájaros cerca, pero aún así quedaban algo lejos de mi objetivo. Ha sido al irse el coche que tenía delante cuando he aprovechado y he acercado el mío hasta una roca que servía de posadero. Aquí es donde ha comenzado el festival de tirar fotos a las aves.

Pareja de abejarucos europeos
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo

La foto que más me ha gustado de toda la sesión ha sido una donde he podido captar a un abejaruco en vuelo. Según la he visto en la cámara ya sabía que apuntaba a ser la foto estrella de la mañana.

Abejaruco europeo en vuelo

Están siempre pendientes a su alrededor para cazar su presa favorita: las abejas.

Abejaruco europeo comiendo
Abejaruco europeo comiendo

Más fotos en vuelo, aunque no tan bonitas como la anterior.

Abejaruco europeo en vuelo
Abejaruco europeo llegando al posadero

La pareja vigila los alrededores del nido y se turnan para entrar. Es escaso el tiempo que permanece junta en la roca.

Pareja de abejarucos europeos
Pareja de abejarucos europeos
Pareja de abejarucos europeos
Pareja de abejarucos europeos
Abejaruco europeo llegando la posadero

Brevemente, ha pasado un milano negro por encima. La foto no es que sea de muy buena calidad, pero me ha hecho ilusión hacerla.

Milano negro en vuelo

Casi al tiempo de volver a casa un abejaruco me ha dado algunas poses bonitas.

Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo
Abejaruco europeo

Tendría una última sorpresa antes de venirme a casa. Una cigüeña blanca volaba muy bajo y creo que su intención era posarse por allí cerca, pero al ver el coche se ha marchado lejos. Me ha dado tiempo a hacerle algunas fotos chulas.

Cigüeña blanca en vuelo
Cigüeña blanca en vuelo
Cigüeña blanca en vuelo

Sin más que contar, me despido hasta otra aventura. No es nada descartable que vuelva a acercarme próximamente para seguir haciendo fotos a los abejarucos. La siguiente visita será por la tarde, que la luz seguramente sea mejor.

Un saludo.

Extremadura – Cáceres: fotografiando paseriformes en la Sierra de la Mosca

El pasado domingo, Día del Libro, no lo dediqué a la lectura. En su lugar disfruté de otra de mis aficiones: la fotografía de aves.

Desde hacía tiempo quería acercarme hasta la Sierra de la Mosca y entrar al bebedero que gestiona Rubén Cebrián en su parcela. Quise haber ido a principios de año, pero, finalmente, me dije de ir en primavera cuando hubiera más variedad de aves. Y la verdad es que me volví a casa con un recopilatorio de 16 aves distintas.

Ordenándolas alfabéticamente estas fueron las que entraron al bebedero, algunas más asiduas que otras.

Abubilla

Aunque por la zona se encuentra esta especie no es común que entre al bebedero. Su paso fue de tan solo un minuto y no llegó a beber. Tan solo estuvo andando por debajo.

Abubilla

Carbonero común

Antes de meterme en el hide sabía que entraría, pues es bastante habitual. De hecho, en mi mente no tenía pensado hacer fotos a esta especie porque son muchísimas las que tengo ya. Cambié de opinión cuando un individuo se posó y me dio bastante juego con las luces y reflejos.

Carbonero común
Carbonero común
Carbonero común
Carbonero común
Carbonero común
Carbonero común

Escribano soteño

De esta especie tan solo me entró la hembra, más apagada que el macho. Cuando entré a este mismo bebedero en agosto de 2021 sí entraron a beber tanto el macho como la hembra.

Escribano soteño
Escribano soteño
Escribano soteño
Escribano soteño

Estornino

Recuerdo que la primera vez que fotografíe paseriformes en un hide en Monfragüe, al ver un grupo de estorninos, creí que se trataban de mirlos. Me dijeron la diferencia entre uno u otro y el domingo al ver ambos en el bebedero pude distinguirlos perfectamente. Decir que uno de los estorninos me brindó las fotos que más me gustan de toda la sesión, con increíbles baños.

Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino
Estornino

Herrerillo común

Junto al carbonero común, el herrerillo común era otra especie que sabía al 100% que me iba a entrar. De hecho, apenas le hice fotos debido a que, igualmente, tengo muchísimas de esta especie. De la sesión tan solo me he quedado con tres.

Herrerillo común
Herrerillo común
Herrerillo común

Jilguero

¡Qué bonitos son los jilgueros! Sin duda, se encuentra entre mis pájaros favoritos. Cuando era adolescente tuvimos cinco en un voladero y no paraban de cantar. Me podía pasar tranquilamente dos horas sentado en una silla viendo cómo cantaban.

Jilguero
Jilguero
Jilguero
Jilguero
Jilguero

Mirlo

El mirlo es uno de esos pájaros que a mucha gente le da muy mal rollo. Al ser todo negro lo relacionan con algo malo, con la muerte (igual que a los cuervos). Sin embargo, a mí los mirlos me encantan y siempre que he podido fotografiarlos me han dado muy buenas poses. El domingo no iba a ser menos.

Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
Mirlo
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Portugal – Conociendo Oporto

El pasado fin de semana, los días 14, 15 y 16, fueron días para pasarlos en una de las ciudades más bonitas de Europa. Se trata de Oporto.

Fue a mediados de febrero cuando unos amigos me propusieron la idea de viajar hasta esta ciudad justo el fin de semana siguiente de Semana Santa. Aunque económicamente no me venía muy bien, acepté sin dudar. Como dice el dicho: carpe diem.

El viernes poníamos rumbo desde Cáceres hacia tierras portuguesas. Por delante teníamos cuatro horas y media aproximadamente, con lo cual había que entretenerse de alguna manera y tuvimos que improvisar algún canto durante la excursión. La consecuencia: al llegar a Oporto no paró de llover en toda la tarde/noche. Nos calamos de arriba abajo y al llegar al hotel tuvimos que echar mano de los secadores de pelo para secar un poco la ropa y zapatillas. Estaba todo controlado. En ningún momento salió ardiendo la habitación 😉 😉 😉

Debido a la lluvia, el viernes no hice ninguna foto. Tan solo nos dedicamos a realizar un tour en autobús por la ciudad. Se trata de la línea naranja y no vimos prácticamente nada. El estar todo cerrado de nubes e, incluso, niebla hizo que el tiempo invertido apenas mereciera la pena. Y digo apenas porque nos pasó una anécdota en el autobús de esas de intentar aguantar las risas y no poder hasta reventar.

El sábado por la mañana amaneció totalmente soleado y con temperaturas tirando a cálidas. Nada que ver con el día anterior. Lo primero que hicimos fue desayunar en el centro y luego cogimos la ruta azul del mismo autobús que el día anterior. Aquí sí aproveché para tirar muchísimas fotos.

Ayuntamiento de Oporto
Hotel Aliados
Torre de iglesia
Estatua en Oporto
Océano Atlántico
Puente sobre el río
Puente sobre el río
Río Duero a su paso por Oporto
Río Duero a su paso por Oporto
Río Duero a su paso por Oporto
Estación de Oporto
Edificio en Oporto
Tranvía en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
Casas del río en Oporto
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Extremadura – La Vera: Ruta del Trabuquete, Mirador La Serradilla y Cascada del Diablo

Ruta del Trabuquete (mañana)

El pasado sábado, día 25 de febrero, fue el día para volver a la comarca de La Vera y así seguir visitando zonas que tenía en la lista desde principios de año. La idea era acometer la ruta del Trabuquete, que parte desde Guijo de Santa Bárbara.

Eran las 10:15 aproximadamente cuando mis pies se ponían en movimiento desde el pueblo. Dejé el coche a la entrada, en el aparcamiento de la plaza, y desde ahí crucé la población en busca del Restaurante El Trabuquete, pues desde aquí parte el camino que te lleva hasta el charco.

Restaurante El Trabuquete
Cartel informativo

Al principio, el camino desciende ligeramente. Hay que estar pendiente de una bifurcación para no tomar el camino equivocado. Aunque parezca confuso, no hay que coger el camino que baja al río. Se debe coger el de la derecha, aunque, una señal en una roca te lo indica claramente.

Camino de bajada
Indicaciones al Trabuquete

Al fondo se veía el sistema montañoso de Gredos. Por allí arriba debía hacer frío.

Hacia el Charco del Trabuquete

El primero de los puentes que cruza el río aparece. Aquí recordé una anécdota que pasó hace casi 26 años durante unas vacaciones familiares y con amigos en nuestra búsqueda hacia el objetivo del día.

Primer puente encontrado

A partir del puente anterior el camino comienza a ascender suavemente. Y es cuando las piernas empiezan a andar más despacio. Suerte que ese día estrenaba el bastón de senderismo que me regalaron mis amigos en mi cumpleaños y me ayudaba durante la subida.

En un momento dado, me di la vuelta y las vistas de todo lo caminado eran muy bonitas.

Vistas subiendo al Charco del Trabuquete

Cuando la cuesta termina, giras en una curva y ya se ve el charco. El esfuerzo mereció la pena, pues corría bastante agua (aunque no toda la que debería llevar).

Charco del Trabuquete
Charco del Trabuquete
Charco del Trabuquete

Mientras me comía un bocadillo para retomar fuerzas vi posado en un roca a un mirlo acuático. Aunque la foto es pésima, menos es nada.

Mirlo acuático en El Trabuquete

Esta ocasión, Mery y Pepe no se quedaron atrás y me acompañaron en el viaje. También quisieron su momento de gloria.

Mery y Pepe en el Charco del Trabuquete

Una última foto con el bastón antes de seguir con los planes del día. Este es el inicio de unas cuántas rutas con él. En otoño espero que me acompañe a rutas senderistas mucho más espectaculares.

Bastón en El Trabuquete

Una vez terminado el bocadillo, decidí subir unos metros más arriba hacia la Poza de la Estaca. Se encuentra a tan solo 5 minutos. Por el camino seguí fotografiando los saltos de agua.

Saltos de agua
Saltos de agua
Puente y Poza de la Estaca
Poza de la Estaca

Aquí decidí darme la vuelta y volver hacia el pueblo. Para los más valientes (yo lo fui en el año 2011), se puede seguir la ruta hacia el Refugio de las Nieves. Es un buen tirón, pues recuerdo que el camino estaba lleno de piedras que te reventaban los pies.

Sobre las 13:30 más o menos estaba de vuelta. Comí en el Restaurante El Trabuquete. Tan solo pedí un plato: espaguetis negros con sepia y pimentón de La Vera. Me encantó.

Último vistazo hacia la Sierra de Gredos
El pueblo está cerca
Espaguetis negros con sepia y pimentón de La Vera

Mirador La Serradilla y Cascada del Diablo (tarde)

La idea era haberme vuelto a Cáceres nada más comer, pero, visto que aún eran tan solo las 14:45 miré en el mapa si Villanueva de la Vera quedaba muy lejos. Como estaba a media hora decidí ir hasta allí y así ver la Cascada del Diablo, que intuía que debía llevar algo de agua.

Pero antes de eso me topé con el Mirador La Serradilla, ubicado en la carretera que une Guijo de Santa Bárbara con Aldeanueva de la Vera. Me tomé 10 minutos para hacer fotos.

Llegada al mirador
Guijo de Santa Bárbara desde el mirador
Jarandilla de la Vera desde el mirador
Mery y Pepe postureando
Mery y Pepe postureando

Sobre las 15:30 llegué hasta el aparcamiento de la Cascada del Diablo, no sin que antes me cayeran granizos en Villanueva de la Vera, aunque fue poca cosa.

Aparcamiento de la Cascada del Diablo

En apenas 10 minutos estás ante la cascada. Me alegró ver que llevaba bastante agua, no obstante, siendo sinceros, debería llevar mucha más. Este es el caudal que debería llevar en mayo. Si no llueve durante la primavera, la cascada pinta muy mal en verano.

Cascada del Diablo
Cascada del Diablo
Mery y Pepe en la Cascada del Diablo
Cascada del Diablo

Y este fue mi día por La Vera el pasado sábado. Creo que fue bastante completo y lleno de recuerdos, pues durante las vacaciones veraniegas mencionadas anteriormente del año 1997 también estuvimos pasando un día en la Cascada del Diablo.

Sin más que decir, me despido hasta otra aventura. Siendo realistas, no sé cuándo ni dónde será, pero ya se me ocurrirá algo 🙂

Extremadura – La Vera: visitando las gargantas de Cuacos de Yuste y Garganta la Olla

El pasado sábado, día 21 de enero, fue un día para volver a una de mis comarcas favoritas de Extremadura: La Vera. Era un viaje que tenía en mente desde hace un mes, pues tras las lluvias del mes de diciembre era previsible que por las gargantas corriera bastante agua.

Como con la meteorología nunca se sabe y es incierto cuándo va a volver a llover, quería acercarme antes de que se metiera la primavera. Fue a mediados de semana cuando tomé la decisión de realizar la visita. Además, desde mis vacaciones otoñales por Asturias no había vuelto a salir de aventura y tenía ganas de echarme de nuevo al campo.

La primera parada fue en Cuacos de Yuste. Descubrí casualmente el Mirador de las Ollas y me lo apunté en la lista como visita obligada.

Mirador de las Ollas
Mirador de las Ollas
Mirador de las Ollas

El paraje me encantó. Y me llevé una alegría enorme al ver cómo corría brava el agua por la garganta. Después de la enorme sequía del año pasado es una delicia ver los ríos y embalses recuperados.

La siguiente parada fue el Mirador de la Serrana, en las inmediaciones de Garganta la Olla. Para llegar hasta allí tomé la carretera que sube al Monasterio de Yuste y luego cogí el camino vecinal (asfaltado) hasta Garganta la Olla. Su ubicación no resulta nada complicado encontrarlo.

La Serrana
La Serrana
Vistas desde el mirador hacia Garganta la Olla
Vistas desde el mirador hacia Garganta la Olla

Y justo antes de entrar en el pueblo hice una parada en Garganta Mayor, lugar donde en verano los turistas (y no turistas) se dan un muy refrescante baño en la piscina natural. De aquí tengo recuerdos de unas vacaciones veraniegas en familia, allá por el año 1997 o 1998.

Garganta Mayor
Garganta Mayor
Garganta Mayor
Garganta Mayor
Garganta Mayor
Garganta Mayor

Como aún quedaba tiempo para la hora de comer decidí hacer una visita al interior del Monasterio de Yuste. Ya entré hace algunos años y mi objetivo tan solo era hacer una foto desde el jardín. Tuve que pagar la entrada básica (7 euros) para poder hacerlo. Además, de tener que aguantar las impertinencias de cierto guarda de seguridad que observaba con lupa cada paso que daba. No sé si es que me vio con cara de querer hacer algún acto de vandalismo.

Monasterio de Yuste
Monasterio de Yuste
Monasterio de Yuste
Monasterio de Yuste
Monasterio de Yuste

De vuelta en Cuacos de Yuste comí en el Hotel Restaurante Moregón, situado en la avenida principal del pueblo (avenida de la Constitución para ser más exactos). De primero comí unos entremeses. Y de segundo, cabrito al horno. Decir que el segundo plato me encantó.

Entremeses de primero
Cabrito al horno de segundo

Para terminar mi aventura por La Vera decidí pasar mi última hora en el cementerio de los alemanes. Se ubica en la carretera de subida al Monasterio de Yuste. No tiene pérdida alguna y desde la misma carretera se ve.

Cementerio de los alemanes
Cementerio de los alemanes
Cementerio de los alemanes

Antes de acabar, decir que tanto Garganta la Olla como Cuacos de Yuste forman parte de los cinco conjuntos históricos-artísticos de la comarca. Yo no me di un paseo por ellos, pero bien merece la pena recorrer cada uno de sus callejones. Os animo a visitar esta entrada del blog que publiqué hace unos años y donde recopilo la visita a las cinco poblaciones:

Sin más que decir, fue una breve visita por esta preciosa comarca del norte de Extremadura. Junto al Valle del Ambroz en otoño son las dos que más me gustan de nuestra región.

De cara a la primavera quiero volver a la zona para seguir haciendo fotos. Y, sobre todo, para disfrutar una vez más de mis dos aficiones favoritas: turismo y fotografía.