Detalles técnicos
Ruta desde el Puente de Santa Elena hasta el Puente de los Navarros por La Escala
| Distancia (ida y vuelta) | 8 kilómetros aproximadamente |
| Fecha de realización | 31/10/2021 |
| Punto de inicio | Puente de Santa Elena, también llamado Puente Nuevo. Unos metros más adelante se puede dejar el coche en la orilla de la pista. Otra opción es dejar el coche aparcado en el parking de San Antón e ir caminando hasta el Puente de los Navarros (15 minutos aproximadamente) para hacer la ruta al revés de como la describo en esta entrada. |
| Tipo de recorrido | Circular (ida subiendo a La Escala. Vuelta por la pista por la que acceden los coches) |
| Desnivel acumulado | +220 metros aproximadamente |
| Dificultad | Baja |
| Tiempo estimado | De 2,5 a 3 horas |
| Época recomendada | Otoño: el bosque se viste de mil colores y te llevarás un recuerdo inolvidable. Primavera: con el deshielo el río Ara irá cargado de agua y es un espectáculo visual. |
| Consejos | Si vas en época lluviosa hay un pequeño tramo subiendo a La Escala donde hay un barranco. Puede cortar el camino y su paso debe ser con mucho cuidado. Además, puedes darte una pequeña ducha como fue mi caso. Casi llegando a La Escala te encuentras otro tramo donde hay una sirga: una cadena pasamanos a la que agarrarse para cruzar unos metros. Es un tramo seguro y se cruza sin problema, pero si tienes vértigo no se recomienda pasar por aquí. |
El domingo 31, con el cambio horario en nuestros relojes, me disponía a conocer el Valle de Bujaruelo realizando alguna ruta corta y bonita.
Antes de nada, he de decir que en mis planes iniciales no entraba la visita a este valle; fue un compañero de trabajo quien me animó a visitarlo, diciéndome que era el gran desconocido de Los Pirineos porque lo eclipsaba el Valle de Ordesa, que queda contiguo. Le hice caso y tres meses antes del viaje amplié en un día la estancia por Los Pirineos. Fue una decisión acertada, pues la realidad es que Bujaruelo tiene una belleza excepcional en otoño.
Al Valle de Bujaruelo sí se puede acceder en coche, por tanto, mi idea era dejarlo aparcado en las inmediaciones del Puente de Santa Elena e iniciar desde ahí una ruta hacia el Puente de los Navarros.


El comienzo de la ruta es paralelo al río Ara. En solo tres días lloviendo cogió una barbaridad de agua.


De vez en cuando el bosque se cerraba y la sensación de andar por él, sin nadie a la vista y bajo la fina lluvia (para no variar en los tres últimos días) es magnífica.



Aquí el otoño estaba más atrasado que en el Valle de Ordesa, luciendo unos tonos amarillos y marrones preciosos. Un día más, encontré en Bujaruelo el otoño que iba buscando durante mi estancia en Los Pirineos.




Al comienzo de la ruta creí que sería toda en paralelo al río Ara, pero pronto empezaron las subidas. La ascensión no es que fuera muy fuerte, no obstante, en mis piernas comencé a notar el cansancio de tantos días andando.
Llegué a un tramo donde encontré una sirga. Es una especie de línea de vida a la que agarrarse para cruzar sin temor a caer. No es que fuera un tramo peligroso, pero la cuerda bien te puede servir de ayuda en caso de tener algún resbalón debido a la humedad de las rocas.

Las vistas según subía recompensaron tal cansancio acumulado de varios días pateando montes.


Después de un buen rato sin ver ninguna señalización pensé que me había vuelto a perder. Aún así, tampoco encontré ningún desvío hacia alguna otra senda. En mi cabeza me repetía las palabaras de Gollum a Frodo: Pero, ¡no hay otro camino!
Tras un rato subiendo, al fin, di con una señalización que indicaba un camino hacia el Refugio de Góriz y El Puente de los Navarros. Durante la bajada hacia el puente fue donde más disfruté de la ruta, pues las nieblas se mezclaban con el color otoñal que lucía el monte dejando una estampa de película.





Una hora y cuarto después de mi partida en el Puente de Santa Elena llegué al Puente de los Navarros.

Desde aquí, para volver al Puente de Santa Elena hay dos opciones: o volver por el mismo camino que nos ha llevado hasta aquí, o volver subiendo por la pista que cogí a primera hora con el coche.
En mi caso, como no me apetecía andar el mismo camino y subir cuestas, decidí volver por la pista, que va paralela en todo momento junto al río Ara. De vez en cuando iba parando para fotografiar el río en los tramos donde veía un bonito color otoñal.










Una vez que llegué de nuevo al coche decidí subir hasta el Refugio de Bujaruelo, lugar donde también se encuentra el Puente de San Nicolás de Bujaruelo. Desde aquí parten muchas rutas de más o menos dificultad. En mi caso, me di por satisfecho con la ruta mañanera y tan solo me dediqué a tirar algunas fotos del entorno. En el futuro, si vuelvo a esta zona quizá acometa alguna de estas rutas, como por ejemplo la ruta que lleva hasta el Valle de Otal u otra ruta que lleva hasta el Valle de Ordiso.












Antes de poner fin a esta ruta por el increíble Valle de Bujaruelo entré al Mesón-Bar para tomar un café. No es muy grande y son pocas las mesas que hay dentro. Cuando entré estaban todas ocupadas y no me quedó más remedio que salirme a la terraza. No fue para nada un disgusto; las vistas obtenidas eran espectaculares.


A la vuelta hacia Torla hice una parada en el río para fotografiarlo por última vez.



Este sería mi último día por el entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y por el Valle de Bujaruelo. El lunes pondría rumbo a otro sector de Los Pirineos, que aunque no tenga la fama de Ordesa también tiene lugares con mucho encanto. Se trata del Parque Natural de los Valles Occidentales.