El pasado martes, día 12 de octubre, me dispuse a pasar la tarde en el poblado abandonado de Granadilla. Desde Hoyos tardé aproximadamente una hora en llegar, por lo que estaban abriendo las puertas de la muralla justo en el momento en el que mi coche quedó aparcado en las inmediaciones.



Hay gran cantidad de información por la red acerca de por qué se obligó a los habitantes a abandonar el pueblo, no obstante, resumiré que el motivo fue la construcción del embalse Gabriel y Galán a principios de la década de los 50 del siglo pasado. En concreto, fue en el año 1955 cuando se emitió la orden de abandonarlo debido a que las aguas del embalse podían llegar hasta la muralla. Eso nunca sucedió y Granadilla siempre se mantuvo en pie.
Fue en el año 1980 cuando se le declaró Conjunto Histórico Artístico y comenzó la rehabilitación del pueblo. Ahora podemos empezar a pasear por sus calles y disfrutar de su belleza.



A la torre se puede subir, pero yo decido dejarlo para lo último. En su lugar, subo al tramo de muralla por el que se puede pasear. Las vistas hacia el embalse son bonitas.


¿Cuándo sería la última vez que se jugó un partido de fútbol o baloncesto en este campo?



La Plaza Mayor es bastante bonita con la actual decoración. En ella se encuentra el ayuntamiento; además de otros locales como el Café Bar Angelito. Este era de los abuelos de una persona que trabajó conmigo durante cinco años y medio.










No muy lejana queda la iglesia del pueblo con su campanario. En mi anterior visita hace 10 años la puerta estaba muy deteriorada. Hoy se ve completamente restaurada.


Por los alrededores hay casas medio derruidas. Es la parte vieja de Granadilla.




Un pequeño descanso al lado de grandes ciudades romanas no viene mal.


Ahora toca el turno de volver hacia la plaza y seguir investigando por los alrededores. ¿Existiría biblioteca en aquella época o se ha hecho después?


Y de camino de nuevo hacia la torre te topas con la casa de las conchas, que aún está siendo rehabilitada su fachada.

Por último, para finalizar la visita a Granadilla toca subir a lo alto de la torre. Avisados quedáis que la altura es considerable y hay gente a la que le da vértigo. Si no sois de esos, la subida merece la pena por las vistas obtenidas desde la misma.






Hasta aquí mi día por los pueblos de la Sierra de Gata y Granadilla. Como he comentado más arriba, ya lo había visitado en una ocasión anterior hace 10 años. Por entonces hice las fotos con una vieja cámara digital Sony y son malísimas. Aún así, si las queréis echar un vistazo podéis encontrarlas en el siguiente enlace:
Sin más que contar, me despido de vosotros hasta otra aventura. Es probable que la siguiente entrada sea en noviembre con las habituales fotos otoñales de cada año. Aunque este año espero poder traeros fotos distintas a las de otras veces.
Un saludo, turistas.