A mediados de julio tenía en la agenda la visita a un hide ubicado en la Sierra de la Mosca, dentro del término municipal de Cáceres. Se trataba de un curso de iniciación a la fotografía de alta velocidad con barreras y flashes. Debido a una serie de problemas se tuvo que retrasar la visita hasta el pasado martes, día 24 de agosto.
El objetivo era entrar por la tarde a un hide de paseriformes y esperar a por la noche para realizar fotografías del cárabo, por tanto, a las 17:30 estaba preparado con todo mi arsenal fotográfico y así traerme alguna foto chula de los paseriformes. Mi ilusión era traerme fotos del Pico Picapinos, pero no pudo ser porque su entrada fue efímera. Tan solo estuvo 5 segundos y no me dio tiempo ni a enfocar con la cámara. No obstante, la tarde estuvo entretenida observando a través de la cámara los baños de las distintas especies que bajaron al bebedero. Algunas de ellas ni las conocía, teniendo que buscar posteriormente en internet información acerca de los pájaros desconocidos.
Herrerillo común
Los herrerillos me dieron bastantes ratos de entretenimiento con sus baños en el agua. Ya tenía fotos de esta especie (conseguidas en el mes de enero de este año), pero aún así no paré de tirarles fotos. Sus poses ante el espejo (agua) o sus plumas mojadas me encantaron.







Carbonero común
El carbonero es otra ave de la cual ya tenía fotos. No me centré mucho en ellos. Las pocas fotos que les hice eran poses fijas y que he desechado al tener ya muchas. Únicamente me he quedado con una foto de uno de ellos metido en el agua.

Trepador azul
Tercera especie del bebedero de la cual ya tenía fotos, no obstante, observar a los trepadores es siempre una delicia para los ojos. Son auténticos escaladores y las poses invertidas dan juego a muchas composiciones.




Pinzón vulgar
Podría decirse que no tenía fotos del pinzón, puesto que solo guardaba en la galería una instantánea de esta especie. Además, era de una hembra, cuyo plumaje es más oscuro y privado de los colores bonitos del macho. El martes sí tuve la oportunidad de fotografiar a ambos géneros.









Verderón común
De aspecto muy parecido a los canarios, los verderones lucen un tono verde/amarillo muy bonito. Sin duda, fue el paseriforme más bonito de todos los que se presentaron en el bebedero. Además, tuve la fortuna de que me deleitara con poses bonitas.



Gorrión moruno
Aunque parezca increíble, aún no tenía ni una sola foto de los gorriones. Está claro que es una especie en declive y que cada vez se ven menos en los pueblos y ciudades, no obstante, por la zona donde vivo aún se ven muchos, sin embargo, jamás les había hecho fotos. El martes aproveché bien el tiempo y ellos me ofrecieron los mejores baños de los pajaritos.










Mito
El martes fue la primera vez en mi vida que vi a este pequeño ave. Tuve que buscarlo a través de Google Lens para saber de qué especie se trataba. Al saber su nombre me dije: ¿quién me iba a decir a mí que iba a fotografiar a un mito?



Chochín
La misma pregunta me hice al conocer el nombre de esta ave, también pequeña e inquieta. Igualmente, era la primera vez que veía a un chochín y su nombre me resultó gracioso. Si es que es muy complicado ver a un chochín ja, ja, ja.

Tórtola turca
Hace muchos años tuve una pareja de tórtolas turcas en un voladero. Se pasaban el día cantando, incluso de madrugada, y podía estar horas observándolas y escuchándolas. Ahora se ven muchas por la ciudad o por el campo. El martes me hizo una visita una de ellas.


Mirlo común
Hay gente que tiene miedo de estos pájaros, dicen que son aves de mal augurio (como los cuervos), pero su visita al bebedero me dio buenos ratos y buenas poses. A pesar de ir «vestido de luto», me parece una ave muy bella. Y, sobre todo, inteligente, pues al más mínimo movimiento o ruido echaba a volar.



En total fueron 10 especies de aves distintas las que pude fotografiar (si contamos al Pico Picapinos serían 11). No está nada mal para la época en la que estamos, donde la mayoría de aves migratorias se preparan para abandonar nuestras tierras para volver en primavera.
Pasado mañana entraré de nuevo a sus hides para probar suerte otra vez con el cárabo. Sobre las 21:00 empezó a caer una buena tormenta y los planes de fotografiarlo por la noche se fueron al traste. A priori, el lunes no lloverá y será el momento para pasar otro buen rato disfrutando de la naturaleza que nos rodea.
Desde aquí, agradecer a Rubén Cebrián todos los consejos dados así como la clase de la fotografía con barreras y alta velocidad.
Sin más que contar, hasta la semana que viene (o eso espero).