Extremadura – Tajo-Salor: sesión fotográfica de aves desde hidro hide

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Antes de comenzar a relatar mi tercera experiencia dentro de mi hidro hide he de decir que hará un mes aproximadamente ya intenté una segunda sesión. El lugar elegido fue el mismo en el que ayer disfruté durante dos horas, solo que esa vez la experiencia fue totalmente desagradable. Apenas llevaba media hora dentro del hidro hide empecé a notar que perdía las fuerzas y que tenía ganas de vomitar. Decidí salirme cuando apenas tiré 30 fotografías. Me costó llegar hasta el coche, que tenía a escasos 50 metros de la charca. Al llegar con mucho esfuerzo envié mi ubicación por Whatsapp a una persona de confianza para que supiera dónde me encontraba. Las palabras exactas fueron <<si en media hora no he dado señales de vida, vente a por mí porque estoy a punto de una deshidratación>>. Afortunadamente, me recuperé y fui capaz de llegar a casa sin ayuda. Días después llamé a un experto en hidro hides y le conté lo que me pasó. Llegamos a la conclusión de que posiblemente el traje de neopreno fuera el que provocara esa deshidratación, pues además yo soy una persona muy calurosa.

Con esto en mente, ayer volví a la misma charca para un nuevo intento de fotografía. Todo se trataba de una prueba y así saber si aguantaba metido dentro sin que me volviera a pasar lo mismo que la vez anterior. El resultado fue positivo puesto que me metí en el agua con solamente el bañador y una camiseta vieja. Fuera neopreno, fuera problemas.

La hora sobre la que me metí en la charca fue sobre las 19:45. Mi idea era estar hasta las 21:00 aproximadamente y así intentar captar fotos de las espátulas que llevo observando desde hace unos días.

Lo primero que vi a lo lejos fue a una pareja de garzas reales. Me fui aproximando poco a poco hasta ellas. No se dejaron acercar mucho, aunque lo suficiente para poder distinguirlas.

Pareja de garzas reales

Y más a lo lejos aún descansaba un grupo de las aves estrellas de la tarde: las espátulas.

Grupo de espátulas

Las dejé tranquilas por el momento para que se acostumbraran a la presencia del hidro hide merodeando la zona. Un andarríos chico pasa por delante de la cámara buscando comida y aprovecho para dispararle.

Andarríos chico

Las sensaciones dentro del hidro hide son buenas, muy buenas, pues no me encuentro cansado y, lo más importante, en ningún momento me han entrado ganas de vomitar. Definitivamente, el problema estaba en el traje de neopreno.

Una pareja de cormoranes también toma el sol en una roca. La verdad, estaban bastante lejos y la fotografía no ha quedado muy bien que digamos.

Pareja de cormoranes

Las garzas se empeñan en quitarle el protagonismo a las espátulas y posan cerca de la cámara. Me hubiese gustado poder acercarme más aún.

Garza real

Mientras tanto, las espátulas esperan a lo lejos ser fotografiadas.

Grupo de espátulas

He de decir que la prácticamente nula experiencia dentro de un hidro hide provocó que me decidiera salir a fotografiar un día donde hizo mucho viento. Ya he aprendido que eso es un error porque es tremendamente difícil enfocar sobre una base que flota en el agua ante los continuos movimientos de esta. No obstante, uno hizo lo que pudo.

Otro andarríos chico me dio unos minutos de satisfacción. Fue quien más perdió la vergüenza y se puso a merodear por delante de la cámara durante unos 3 o 4 minutos. Lo tuve a escasos 5 o 6 metros.

Andarríos chico
Andarríos chico
Andarríos chico

Y ahora sí, al fin, me decido ir en busca de las espátulas. Mi objetivo era acercarme hasta una de ellas que posa sola en una roca. Cruzo los dedos para que no se espante con la llegada del hidro hide. Fui aproximándome muy lentamente, sin movimientos bruscos y vi que el ave aguantaba el tipo. La emoción fue en aumento al ver que cada vez la tenía más cerca y ni se inmutaba. Igualmente, me dio capturas bastante aceptables, a pesar de que el agua no dejaba de moverse y la dificultad para enfocarla.

Espátula común
Espátula común
Espátula común
Espátula común

Las cigüeñuelas son animales incansables buscando comida en las orillas de las charcas y embalses. La captura de una de ellas es la foto que más me gustó de la tarde, por encima de las espátulas o garzas, ya que la luz en esos momentos era preciosa.

Cigüeñuela buscando comida
Cigüeñuela en alerta
Cigüeñuela en alerta

Al día apenas le quedaban unos minutos de sol y noté la presencia de una garza en lo alto de una roca. Me dije a mí mismo que no podía volverme a casa sin obtener una foto suya desde cerca. Seguí el mismo método que con la espátula anterior y me acerqué muy despacio. Igualmente, el ave aguantó el tipo y dejó que me volviera feliz.

Garza real vigilante
Garza real vigilante
Garza real vigilante
Garza real en alerta

Con la marcha de esta garza, la charca ha quedado prácticamente vacía de aves. Desconozco la hora que es aunque lo deduzco por el rato que llevo fotografiando y porque el sol está a escasos minutos de desaparecer hasta el día siguiente.

Puesta de sol
Puesta de sol

Después de casi dos horas doy por finalizada la sesión fotográfica dentro de mi hidro hide. Por encima de conseguir mejores o peores fotos me quedo con la sensación de volver a recuperar la ilusión por seguir practicando esta modalidad, puesto que con la mala experiencia de la vez anterior me desanimé bastante. Ayer no terminé la sesión con un cansancio extremo (ni siquiera probé el agua que me llevé) y al salir tenía las fuerzas suficientes para llegar hasta el coche sin creer que me iba a desmayar. El único cansancio que tuve fue en las piernas; es lo que tiene haberme recorrido andando toda la charca de arriba abajo, habiendo momentos de tener que recurrir a nadar con los pies porque la charca me cubría hasta el cuello.

Soy consciente de que tengo que mejorar mucho en las fotos. Sin ir más lejos, encuadrar mejor, enfocar mejor y conseguir fotos de las aves en acción. Poco a poco lo iré consiguiendo. Es lo bonito del mundo de la fotografía, el ir mejorando en cada salida a captar la naturaleza que nos rodea.

Sin más que contar, me despido de vosotros hasta otra aventura. No tengo nada programado próximamente, aunque sí os digo que el próximo otoño promete ser emocionante. Habrá que cruzar los dedos para que los planes salgan bien.

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