El sábado amanecía en el geoparque con el pico de La Villuerca nevado, bastante aire y un frío que helaba la cara. A pesar de ello, no fui hasta allí para fotografiarlo y dediqué la mañana a otras cosas.
El domingo, día 06/12/2020, sí me levanté temprano, desayuné lo más rápido posible y preparé todo lo necesario para presentarme hasta La Villuerca y así captar la nieve que había, pues desde Cañamero aún se veía la sierra nevada y me hacía ver que tenía que quedar bastante nieve en lo alto.
Emocionado, partía desde casa sobre las 10:10 para empezar a hacer las primeras fotos veinte minutos después. La parada inicial la hice en el primer mirador que me encontré. Nada más bajarme del coche noté un frío helado en mi cara, pues corría mucho viento que hacía que la sensación térmica fuera de 4 o 5 grados bajo cero, a pesar de que el termómetro del coche marcaba -0.5 ºC. El pico por excelencia, alcanzando los 1.601 metros de altura, estaba tapado por las nieblas, aunque de vez en cuando se abrían y dejaban ver algo.




La nieve aún no predomina por aquí, habiendo muchas zonas donde se ve gran cantidad de tierra. Además, la carretera hasta ahora es totalmente transitable y no hay miedo de patinaje.



Estando en el mirador noté la llegada de un par de ciclistas, que también pararon para fotografiarse ante la nieve. Mis respetos hacia ellos por el valor de subir en bicicleta hasta lo más alto con el frío que estaba haciendo.
Tras un intercambio de palabras decidí seguir subiendo con el coche. Desde el mirador se ve a lo lejos un precioso manto blanco por todas partes. A partir de aquí cada vez se verá más nieve.


Mery y Pepe también quieren su momento de protagonismo y se suben a las ramas de un roble. A pesar de que también tiritan de frío, no les importa, pues ellos ven la nieve muy de vez en cuando.

Las jaras o los brezos cada vez acumulan más nieve y caen con el peso.








Las señales de tráfico también están cubiertas. Algunas hasta son ilegibles y no sabes de cuál se trata.



La penúltima parada con el coche la hice al lado de una puerta de hierro. Aquí el termómetro marca -1.5 ºC, pero, igualmente, la sensación térmica es menor debido al viento que sigue haciendo. Lo más alto de la sierra, lugar donde están las antenas de televisión, no queda muy lejos. Desde este punto debería verse muy cerca, pero las nieblas lo tapan todo.




Y llega un momento en el que el coche dice que por ahí no sigue subiendo. Enfrente tengo dos coches más que toman la misma decisión y deciden dar la vuelta para dejarlo aparcado. En la carretera hay marcas de ruedas de otros coches que sí han tenido el valor de subir, pero yo no quiero llevarme un disgusto y hago lo mismo, pues desde donde lo dejo tirado hasta lo más alto no se tardan ni diez minutos andando.

Como he dicho, sigo subiendo andando con la cámara en la mano. El paisaje es precioso.





Mery y Pepe quieren volver a disfrutar del paisaje. Después de un rato en la mochila han entrado en calor y no les importa salir. En este momento, pasa una pareja metida en un coche y la chica se los queda mirando. Comienza a reír y parece que le gusta que estos bichejos posen en la nieve. Si ella supiera el recorrido que tienen a sus espaldas…

Por allí pasa un grupo con niños. Me pareció una foto bonita fotografiarlos mientras se escondían entre las nieblas.

En cuestión de unos segundos las nieblas dejaron paso a la claridad, incluso salió tímidamente el sol durante un breve momento. La diferencia de tiempo entre la foto anterior y la siguiente es de apenas un minuto.

Tenía lo más alto a solo un par de minutos andando, pero decido no subir hasta arriba del todo y me doy la vuelta hacia el coche.


Por el camino me entretengo tirando las últimas fotos. En este momento tenía que sacar mi última novela y fotografiarla en la nieve. El título que le pongo es <<Un final que te dejará helado>>.




Eran las 12:00 aproximadamente cuando llegué de nuevo al coche y daba por finalizadas las fotos en la nieve. Antes de montarme, un grupo de personas me sobrepasó andando y uno de ellos me dijo <<¡qué bonitas fotos vas a hacer hoy!>> La verdad, no puedo quejarme de lo logrado.

Según iba bajando me crucé con muchísimos coches que subían con el mismo propósito que el mío: ver la nieve. Fue una sabia decisión volverme a esa hora, pues a pesar de haber visto a mucha gente en las dos horas que estuve haciendo fotos, en ningún momento tuve problemas a la hora de dejar el coche aparcado en los distintos miradores o apartaderos de la carretera.
Las últimas fotos las hice en el Mirador del Humilladero, muy cercano al puerto de montaña y desde donde parte la carretera de subida a la sierra. Desde allí se veía aún un bonito color otoñal de las hojas de los castaños.


Apenas estuve aquí cinco minutos. La aventura fotográfica por la nieve de la sierra de Las Villuercas llegaba a su fin. Los habitantes del geoparque no estamos acostumbrados a ver asiduamente la nieve y cada vez que cae algo cerca vamos como locos e ilusionados a verla. La señal es que por la tarde vi otras fotografías en las redes sociales de gente que intentó subir después de comer y había incluso atascos de coches en la carretera, como si de la entrada al Xanadú en plena Navidad se tratara.
Sin más que contar, me despido de vosotros hasta otra aventura. No hay salida programada aún ni objetivo a corto plazo que poder fotografiar, pero seguro que algo se me ocurre.
Un saludo, turistas.