La última vez que estuve en el pueblo, donde fotografié el otoño y al martín pescador, mi madre me dijo que la próxima vez que viniera podíamos visitar la Cabeza del Moro, uno de los geositios escondidos dentro del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Me lo apunté en la agenda para que así fuera.
Ayer, día 05/12/2020, nos cogimos la mochila y fuimos hasta las inmediaciones de la población de Berzocana. La idea era ir por la tarde, puesto que las luces del sol quedaban de frente al lugar propuesto y así iluminaban mejor las cosas a visitar.
Lo primero que queríamos ver eran las pinturas rupestres del Cancho de la Sábana. Dejamos el coche en una especie de aparcamiento, muy cercano a la Casa Rural Finca la Sierra. No se puede acceder con el coche hasta las mismas casas, pero queda a dos minutos andando aproximadamente.



En esta misma ubicación hay carteles indicativos donde te informan las rutas que se pueden realizar. Nosotros elegimos en primer lugar ir al Cancho de la Sábana y así ver las pinturas rupestres.


Justo en la vereda a seguir para ir hacia las pinturas rupestres del Cancho de la Sábana hay otro cartel que te indica cómo llegar a otras pinturas rupestres, las de la Cueva de los Cabritos. Esas las dejaremos para otro día y seguiremos con nuestra idea inicial.
Siguiendo la vereda entre las jaras no tardaremos mucho en llegar. Se tarda aproximadamente diez minutos. En la siguientes fotografías se divisa ya el Cancho de la Sábana.


Sinceramente, me decepcionó mucho la visita, puesto que solo logramos ver una pintura en las paredes. Lo que sí vimos fueron muchas rocas arrancadas, que entendemos que en su día mostraron más pinturas.


Decidimos darnos la vuelta e ir de nuevo hacia la casa rural, desde donde parte la segunda ruta de la tarde: la Cabeza del Moro.
El paisaje es muy bonito con el aún color otoñal de los robles y castaños.


La estación nos brinda unos frutos rojos y amarillos que están muy ricos, pero hay que comerlos con moderación si no queremos que nos sienten mal. Son los madroños.

Ya estamos de nuevo en las casas rurales. Por cierto, no he comentado antes que, actualmente, no existe la posibilidad de alojarse en ellas. Nadie las gestiona y es una verdadera pena porque el entorno es espectacular e ideal para desconectar de los agobios del día a día.

La ruta hacia la Cabeza del Moro es más larga, de un kilómetro aproximadamente, por lo que se tarda más o menos entre 15 y 20 minutos. Todo depende de lo rápido que se ande o de las paradas que se hagan para fotografiar el entorno.
El color otoñal sigue predominando, a pesar de que llegamos a una zona que hasta no hace mucho tiempo fueron pinos. Ahora también lo son, pero están quemados y nadie (dígase la Junta de Extremadura) se ha preocupado de retirarlos.






Y, al fin, llegamos hasta la Cabeza del Moro.

Te preguntas cómo es posible que llegara hasta ahí esa gran roca. Y también cómo es posible que no se caiga, pues está sujetada por una mínima parte de la misma.



-Mery y Pepe: oye, nos dijiste antes de salir de casa que hoy íbamos a conocer un sitio nuevo y de momento solo conocemos oscuridad.
-Yo: ya voy, ya voy.



¡Cuidado! ¡Que se cae la roca! ¡Sujétala bien!

Momento de relax y de descansar disfrutando de las bonitas vistas hacia la sierra con su colorido otoñal.


Muy cerca de las casas rurales se encuentra una vereda que te lleva hacia unos chozos pastoriles. A la ida hemos dicho de visitarlos cuando volviéramos, pues desde el camino se ven los chozos y en medio minutos estás ante ellos. Se trata de cuatro y a cada cual más bonito.









El sol se despide poco a poco de nosotros. Quedan preciosas las últimas luces del día.


De vuelta a las casas rurales, la iluminación era preciosa. Me encanta el tono de luces que había.



Decimos adiós a esta aventura con los últimos rayos del día sobre el Cancho de la Sábana y fotografiando a las nubes.


Y hasta aquí nuestra aventura por el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Deciros que la iniciamos sobre las 15:30 y terminamos sobre las 18:00. Dos horas y media de disfrute con la mejor compañía posible: la mami.
Sin más, me despido hasta otra aventura, que será por un lugar que hoy estaba muy blanco y donde hacía mucho frío.