Nueva y (creo) última salida del año 2020 para fotografiar el otoño. Y nueva (y espero última) decepción a la hora de intentar captar los colores de esta bonita estación.
Este otoño está yendo de la mano del año 2020. Porque, claro, un año marcado por el coronavirus, los confinamientos, las distancias sociales o restricciones de movilidad no podía resultar un otoño perfecto.
Tenía muy buena pinta a mediados de octubre cuando se metió el frío y también las lluvias. Por esos días era optimista y mantenía la fe pensando que si todo seguía como por entonces, iba a ser uno de los otoños más bonitos presenciados. Lejos de la realidad, todo cambió con la entrada de noviembre, volviendo a temperaturas medias (incluso altas) para la época en la que estamos. Y esto es lo que ha hecho que el color de los árboles no avance como es debido, habiendo aún muchas hojas verdes, pero también amarillas y ocres. Para gustos, los colores. Y a mí me gusta cuando todos los castaños tienen de una sola vez los colores amarillos y marrones.
Durante todo el mes de noviembre he salido en busca de estos tonos en el campo. La aventura comenzó en el Valle del Ambroz, siguió en Montánchez (la primera vez que fui este año), continuó en Guadalupe y ha terminado en Montánchez con otras dos visitas más.
Hoy, por tercera vez en tres semanas, ponía rumbo desde Mérida hacia Montánchez. El camino me lo sé ya de memoria, incluso los minutos que tardo desde la puerta de mi casa hasta la plaza de toros de la localidad. Con todo preparado, llegaba hasta las inmediaciones del castañar sobre las 16:00. Por delante, una hora y media aproximadamente para hacer fotos.
Las primeras impresiones que me llevo son de desánimo, pues, como comentaba al principio, aún predomina mucho el verde en las muchas, muchísimas hojas que siguen en los árboles y que se resisten a caer. A eso hay que añadir que hoy era una tarde muy soleada y que me he visto negro para esquivar los contrastes de luces y sombras.


Repito una foto que he hecho en días anteriores subido en el muro de piedras, aunque sin llegar a pisar estas, pues a lo largo del camino se pueden ver algunos tramos donde el muro ha cedido; desconozco si por el agua que cayó en octubre o porque la gente no tiene cuidado.

El año pasado hice una foto muy parecida casi desde esta misma posición. Y la diferencia es bárbara. Lucía en todo el castañar unos colores que enamoraban, además de que recuerdo que ese día estaba nublado e incluso me llovió algo por el camino. Me refiero a esta fotografía.

A pesar de que prefiero días sin sol para hacer fotos, a veces, ofrece estampas muy bonitas colándose entre las ramas de los castaños y dejando una bonita luz.



Es raro no ver a algún vecino del pueblo pasear entre este castañar. Es una ruta corta, sencilla y muy agradable; como sus gentes, pues siempre saludan al pasar y te dan las buenas tardes (a ver si aprenden algunas de las personas con las que trabajo ja, ja).

Echo la vista atrás en todo momento por si me convence la foto. La mayoría de ellas las desecho, pues el sol aún penetra con fuerza y prefiero esperar a los últimos minutos de luz, aunque alguna se puede aprovechar.

De un plumazo acabo con las ilusiones de Mery y Pepe, que salieron muy contentos de casa creyendo que iban a visitar un lugar nuevo. Han posado a regañadientes junto a mi novela je, je.

A continuación, otra foto repetida de días anteriores para que se vea cómo evoluciona el color en los árboles.

En la parte baja del castañar la luz empieza a escasear y en poco rato vendrá la oscuridad.

Decido subir de nuevo hacia el camino, intuyendo que pronto aquí la luz será más suave y puede que salgan mejores fotos.



A pesar de que todavía hay mucho sol, realmente, no entra con fuerza porque lo frena las hojas de los árboles. Es aquí donde más disfruto con las fotos que van saliendo.


Y, cómo no, tenía que llegar mi momento, ese que siempre está presente en cada salida a fotografiar la naturaleza, sin importarme que haga sol, frío o que el suelo esté mojado. Una salida a fotografiar el otoño no es lo mismo si no me revuelco por el suelo.


Y del suelo… a lo alto del muro para fotografiar el camino.




En esta zona sí encuentro un espectacular colorido de los castaños. Justamente así es como a mí me gustaría que estuviera todo el castañar: predominando los amarillos y marrones, dejándose ver poco el verde de las hojas.

-Mery, Pepe, íos despidiendo del otoño, que es muy probable que no volváis a verlo hasta el año que viene.
Y mientras lo hacían observando los castaños, los he escuchado susurrar para que no los oyera, pero yo tengo un oído muy fino.
-Oye, Mery, ¿tú crees que el cansino de nuestro dueño no va a volver a traernos a este castañar? Después de que nos ha traído este año tres veces…
-Pues no lo sé, tío. Tú por si acaso haz como que te estás despidiendo. Date la vuelta.

Estoy casi saliendo del castañar cuando se ha presentado una bonita estampa con el sol entre las ramas. Al día apenas le quedan quince minutos de luz.

Y al igual que han hecho mis fieles aventureros, yo también me despido del otoño 2020 con la esperanza de encontrar mejores colores otro año.

Cuando he hecho la foto anterior he estado a punto de guardar la cámara, pero me he parado a pensar un instante y me he dicho: nunca guardes la cámara hasta estar seguro de que no vas a poder hacer más fotos.
He decidido que ya la guardaría cuando llegara al coche, a pesar de estar convencido de que no iba a realizar más fotos en los pocos minutos de sol que quedaban.
Pero andando por el camino me he encontrado con unos simpáticos cerditos mientras comían. Si no hubiera prestado atención al cielo, al sol, no habría sacado ninguna fotografía interesante, pero levantando la mirada he visto cómo la luz alumbraba a los animalitos y me he puesto a probar con varias instantáneas. Ahora subexponiendo la foto, ahora un poquito más porque el sol seguía saliendo muy quemado. Así hasta que he conseguido una que me ha convencido.

Y aquí sí que doy por finalizada mi tarde por el castañar de Montánchez, así como también doy por finalizadas mis salidas otoñales en este 2020. Desde el año 2011, que fue mi primera salida a fotografiar el otoño, no ha habido ni un solo año en el que no haya encontrado los árboles con el tono que a mí me gusta. Como dicen: siempre hay una primera vez. A pesar de ello, después de los tiempos que corren, uno ha disfrutado muchísimo en cada salida realizada, donde he podido combinar dos de mis aficiones favoritas: senderismo y fotografía.
Que el otoño 2020 no me haya convencido lo tomaré como una señal de que el otoño 2021 va a ser espectacular. Hace un mes aproximadamente se me metió en la cabeza que si el puñetero coronavirus me deja, el otoño 2021 lo voy a pasar disfrutando de Los Pirineos. Para ello, hay que empezar a ahorrar desde ya, pues la idea que tengo es la de pasar allí 15 días.
Sin más, me despido de vosotros hasta otra aventura.
Un saludo, turistas.
Ruta al castañar de Montánchez 2020. Segunda parte:
Ruta al castañar de Montánchez 2020. Primera parte:
https://memoriasdeunturista.com/2020/11/07/tierra-de-montanchez-ruta-al-castanar-de-montanchez-2020/
