Como ya comenté en la entrada anterior, esta semana estoy de vacaciones. Mi idea era haber ido a la provincia de Segovia para visitar el Hayedo del Pedroso, conocer Pedraza, Segovia ciudad, La Granja de San Ildefonso y, por último, pasarme a la provincia de Ávila para visitar el castañar del Tiemblo. Todo se vino abajo con el Estado de Alarma y las restricciones impuestas por las distintas comunidades autónomas.
Pero como ya tenía la semana pedida en el trabajo lo que hice fue replanificar las vacaciones y aprovechar para hacer cosas que tenía pendientes desde verano; entre ellas, el hacer fotos al otoño extremeño.
Sinceramente, este año creía que solo iba a poder ir al Valle del Ambroz para fotografiar el castañar del Puerto de Honduras, pero, finalmente, he podido acercarme al castañar de Montánchez y, ahora, a un castañar de Guadalupe, dentro del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
Con este plan, ayer por la mañana partía desde Cañamero hacia Guadalupe para intentar acceder al mismo bosque de castaños al que he ido otros años. Mi decepción me llevé al ver que la puerta estaba cerrada, ya que se trata de una finca privada. Otros años sí me la he encontrado abierta e incluso el encargado me invitó a pasar para que pudiera hacer fotografías bonitas.
Hubo cambio de planes y decidí subir por la carretera que lleva hasta el Pico de La Villuerca. Dejé el coche aparcado en la cuneta y decidí entrar en una finca que tenía las puertas abiertas. A lo lejos se escuchaba hablar a gente, señal de que estaban recogiendo castañas. Comencé a andar por el camino, sabiendo en todo momento que podía venir cualquier encargado o dueño de la finca y, lógicamente, decirme que me tenía que salir. No fue el caso y estuve cerca de dos horas fotografiando a los castaños. Quiero dejar bien claro que en ningún momento recogí una sola castaña, tampoco dañé ningún árbol y dejé el entorno de tal manera que mi presencia allí no se notara.
Me volví a casa satisfecho con las instantáneas realizadas, a pesar de que el sol fastidió algunas fotografías y que hubo durante toda la mañana un gran contraste de luces y sombras.
Para despedirme, y antes de dejaros con algunas capturas realizadas, deciros que estando en esta finca pasaron un par de coches. El conductor del primero me saludó con la mano, devolví el saludo y acto seguido me quedé pensando y meditando, ya que creía saber quién era el hombre que conducía. A mediodía, comiendo en casa, mi padre me lo confirmó. Sí, aquel hombre era un expresidente del Gobierno de España.





























