Los pasados días 18 y 19 de noviembre estuve en el Valle del Ambroz para visitar otra edición del Otoño Mágico, y van ya seis las veces que he ido, e intentar captar el color que nos brinda esta estación.
Antes de la visita me propuse visitar el Puerto de Honduras, lugar obligatorio si buscas fotografías bonitas, pero quería obtener algo distinto a otros años. Por supuesto, no iba a faltar el viaje entre castaños por toda la carretera y el camino visitado otros años; mi lugar favorito de Extremadura durante el otoño, no obstante, buscaba fotografiar pequeños detalles de hojas, rocas, agua, etc.
Primer día
El lunes 18 partía desde Mérida hacia Hervás sobre las 09:00. Sin hacer parada en el pueblo giré hacia la carretera del Valle del Jerte, la carretera del Puerto de Honduras, buscando la pista Heidi, desde la cual parte un camino de tierra por el cual vas andando entre castaños. Esto es algo que me dijo un compañero de trabajo y me animé a hacerlo. Eran las 11:00 aproximadamente cuando comencé a andar por este sendero. El Sol aún apenas se había levantado y se colaba entre las ramas de algunos castaños.

Pronto me llevé la primera decepción del día al ver que las hojas estaban aún muy verdes por esta zona, aunque alguna que otra amarilla y marrón empezaba a verse.



El paseo apenas duró media hora. Y porque me entretuve haciendo fotos, que sino habría tardado menos. Una fuente captó mi atención y la de Mery y Pepe, fieles también a su cita otoñal de cada año.




A partir de aquí es cuando más disfruté haciendo fotografías, pues la luz era ideal en todos los escenarios que me fui encontrando, al estar el Sol más levantado.




La primera anécdota del día me pasó en el riachuelo. Por querer hacer una foto bonita di un salto hacia una roca, resbalando y hundiendo el pie izquierdo hacia el tobillo. Y el día no había hecho nada más que comenzar. Siempre metiendo la pata ja, ja.
Después de un buen rato entretenido en el riachuelo tocó coger el coche y subir hacia las inmediaciones del camino para pasear entre castaños. Todos los años consigo prácticamente las mismas fotos de esta zona, pero, sinceramente, nunca me canso de captar detalles. Las imágenes hablan por sí solas.








Las últimas fotografías en esta zona las hice sobre la hora de comer, por lo que era el momento de visitar otro clásico de Hervás durante años anteriores: el Restaurante El Mirador. A modo de información, tienen un menú compuesto por seis primeros platos y seis segundos. Además, aparte me ofrecieron otro par de ellos por si estaba interesado. La verdad, nunca nos hemos vuelto de este restaurante con una sola pega. Y este año tampoco me quejo de la comida puesta ni del trato.
Después de comer me volví a acercar con el coche al Puerto de Honduras para, esta vez, hacer fotos a los castaños de la carretera. Otros años siempre ha sido por la mañana y tenía la intuición de que al ser por la tarde iba a conseguir algo distinto, pues el Sol estaba más vertical y podía hacer alguna bonita estampa. Antes de llegar me paré en la Fuente del Pedregoso y pasé un buen rato.







Sobre las 17:00 hice las últimas fotografías del día por las inmediaciones de la plaza de toros, para posteriormente llamar a mi amiga Estela, que me acogió en su casa del pueblo para pasar la noche. En el fondo es muy buena niña je, je. Antes de montar en el coche me pasó la segunda anécdota del día: pisé una caca de perro y ya sabéis el olor que eso desprende. Pero, bueno, dicen que pisar una caca da buena suerte. Así que si es cierto vienen buenos tiempos 🙂

Segundo día
El día anterior me metí en la cama muy temprano, a la misma hora que un día laboral, por lo que madrugué bastante, levantándome a las 07:30.
La sesión de fotos comenzó sobre las 09:30, hora a la que llegué a la piscina natural de Segura de Toro y así hacer algunas fotos al río.





Apenas estuve una hora en Segura de Toro y no sabía a dónde ir, por lo que decidí poner rumbo a Aldeanueva del Camino por si me encontraba algún castañar que poder fotografiar. No fue el caso y volví a Hervás para luego tomar dirección hacia Gargantilla. Aquí, a las afueras de Hervás, encontré un pequeño espacio de castaños.




Y después, tras retomar la marcha, dejé el coche tirado en la cuneta para pasear entre un gran castañar al lado de la carretera. El color otoñal que desprendía me encantó y disfruté muchísimo con las fotos.






A lo lejos escuché el agua de un pequeño riachuelo. Así que me puse a buscarlo, con el trípode en la mano. Al llegar, no tuve dudas de bajar por la ladera y hacer algunas estampas.



Las últimas fotografías del día y de mi estancia por el Valle del Ambroz se las hice a un precioso pastor alemán que me encontré desafiándome desde dentro de una finca particular. No las subiré al blog por si a los dueños les molesta. Tan solo puedo deciros que era muy bonito y que a pesar de sus ladridos se le veía muy noble, pues nada más acercarme a la valla donde estaba encerrado agachó la cabeza. Al hacerle las fotos me acordé de otra amiga de Mérida, ya que le encantan los perros. Incluso hice una con el teléfono móvil para enviársela. Al terminar miré el reloj y era el momento de dar por finalizada la aventura por el Otoño Mágico del Valle del Ambroz, ya que a las 14:00 había quedado con Estela para comer, darle las gracias por acogerme en su casa y despedirme de ella.
Nos vemos en otra aventura. Puede que otoñal.
* Podéis ver otros otoños mágicos del Valle del Ambroz en las siguientes entradas:
Ruta de los Castaños del Temblar en Otoño
Otoño Mágico en el Puerto de Honduras 2012
Otoño Mágico en el Puerto de Honduras 2013
Otoño Mágico en el Puerto de Honduras 2014