Hoy ha sido un día para terminar un proyecto que tenía pendiente desde hace cuatro años. He visitado el Valle del Ambroz y he realizado la ruta a los Castaños del Temblar para completar la visita a estos seres durante la única estación que me faltaba por verlos: el verano.
Todos los años por estas fechas, cuando el calor veraniego baja un poco, tenía en mente ir hasta ellos y así hacer fotos, pero, una vez llegada la fecha, siempre por pereza lo posponía hasta llegar al punto de no realizarla. Y no os voy a engañar, hoy, al levantarme, dispuesto a emprender la marcha hacia el Ambroz, me ha costado más de lo esperado y también he estado a punto de quedarme en casa. Después de mucha fuerza de voluntad he desayunado y el coche se ha puesto en marcha. Me quedaba por delante una hora y cuarenta y cinco minutos aproximadamente de viaje hasta Segura de Toro.
Aproximadamente sobre las once de la mañana se iniciaban mis primeros pasos. El cielo estaba nublado, cosa que me gusta para las fotos, a pesar de que eso signifique que el rincón de los castaños esté escaso de luz. Y lo primero que me encuentro en la ruta es un camión abandonado, el cual me parece que tiene cierto encanto.


La ruta consta de 2 kilómetros y en apenas media hora se llega. Tiene algo de desnivel, pero cualquier persona con una condición física baja-media la hará sin problemas. No tiene pérdida ninguna. Tan solo hay que seguir las marcas de color blanco y verde.


Pronto me encuentro con un amigo que busca bellotas.

Y ahora una foto de las vistas que hay según vas subiendo.

Antes de llegar hasta los castaños me encuentro también con un rebaño de cabras.

Los sudores se van calmando una vez que llegas a los castaños y ves la belleza que desprenden. Sin ningún tipo de duda, son muchos más bonitos con el color otoñal, pero verlos tan verdes también alegra la vista.



Como siempre, el primer castaño encontrado es el Hondonero, el más bonito de todos y el que dicen es el más valioso de toda Extremadura.





Nos pasamos hasta el Castaño del Arroyo, el más viejo del lugar.




El Castaño El Retorcío es mi siguiente visita.





Mis pies se dirigen hacia el Castaño El Menuero, desde mi punto de vista, el que tiene el tronco con la forma más bonita.




Y el último de los cinco castaños es el Castaño Bronco. Siempre que he venido a este lugar, es el castaño que más difícil me resulta fotografiar debido a las altas luces que siempre me da la cámara. Pero uno se las ingenia para lograr algo aceptable.





Sobra decir que está prohibido subirse a los castaños, ya que sus ramas pueden ser dañadas. Como también sobra decir que está TOTALMENTE PROHIBIDO recoger las castañas (cuando estén para comerse), puesto que se trata de una finca particular. Bien, parece ser que esto no lo entienden algunas personas. Estando allí he escuchado hablar a dos madres con sus hijos y decían esto:
-No, hijo, no puedes comerte las castañas porque aún están verdes. Para el otoño.
Y para más INRI, también he visto cómo los dos niños se subían a las ramas de este castaño porque las fotos quedan bonitas.
Por culpa de esta gente inconsciente, sí, por culpa de estas personas sin cabeza es por lo que los dueños prohíben la entrada a estos castaños desde octubre a enero. Y desde aquí les doy mi apoyo, a pesar de que en otoño es la época donde más bonitos están, creándose un paisaje de cuento. Al menos tuve la fortuna de verlos en esta estación en el año 2011, cuando aún no estaba prohibida la entrada.
Como mucho, se pueden subir a los árboles dos simpáticos peluches. Ellos no dañan las ramas y no les gusta las castañas.


Hora de volverse a casa, pero no sin antes hacer unas últimas fotos de despedida.







Hasta aquí la ruta por estos seres mágicos. La bajada se hace bastante amena y en apenas quince minutos estoy de vuelta en el pueblo.
Me despido de vosotros hasta un próximo viaje. ¿Dónde será? Ya tendréis noticias.
Ruta de los Castaños del Temblar en Primavera:
Ruta de los Castaños del Temblar en Otoño:
Ruta de los Castaños del Temblar en Invierno: