Con casi dos meses de retraso, hoy vengo a contaros la experiencia en mi castañar favorito de todo el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara: un castañar situado en las inmediaciones de Guadalupe. El tener una vida tan ocupada últimamente, con la publicación de un cuento infantil y con otro gran proyecto literario en la cabeza, me ha impedido hacerlo antes.
El día 1 de diciembre de 2018 partía desde Cañamero hacia la población vecina. Subí con el coche hasta la ermita del Humilladero y lo dejé aparcado en el cruce que sube hacia el Pico Villuerca. Allí, dos hombres me echaron el alto, preguntándome por un tal Tomás y por un castañar que estaba cerca. Casualmente, era el castañar al que yo quería entrar con la cámara para disfrutar de la naturaleza y de la fotografía. Los guié hasta allí, ellos siguieron su camino con el coche, castañar adentro, y yo comencé el mío a patitas.
Nada más adentrarme en él verifiqué lo que ya sabía con antelación: había llegado unos días tarde y los árboles tenían casi todas las ramas peladas de hojas. No obstante, no me desanimé y comencé a disparar a todo lo que veía (con la cámara, ¿eh?).



La alfombra de hojas que adorna el camino alegra la vista a cualquiera.

Y aún quedan algunas en los árboles, que se resisten a los primeros fríos otoñales.

Al contrario de años anteriores, tomé un camino distinto, para captar algo diferente con la cámara. Otro año tengo que volver cuando aún haya hojas en las ramas, porque tiene que hacer un paisaje espectacular.






Después de casi cuarenta y cinco minutos andando, tocar volver sobre mis pasos. La luz entra mejor entre los árboles y el contrastre de luces y sombras no es tan grande como a primera hora.









Y hasta aquí la aventura por el otoño 2018 en Extremadura. En esta edición, tan solo visitamos el Valle del Ambroz y el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
A decir verdad, todos los años captamos casi las mismas fotografías otoñales, debido a que siempre visitamos los mismos lugares, pero nunca deja de sorprendernos los paisajes de colores que nos ofrece, desde mi punto de vista, la estación más bonita de todas.
Pronto quiero hacer una nueva salida fotográfica. Y esta vez está en la mente volver a las rapaces. Sin ninguna duda, quiero visitar un hide de águila perdicera. Ya os contaré si finalmente la llevo a cabo.
Sin más que decir, me despido de vosotros y… ¡Hasta otra aventura, turistas!