Bienvenidos al cuento de hadas. Bienvenidos al Puerto de Honduras. Bienvenidos al Valle del Ambroz.
Después de tres años de ausencia en nuestro rincón favorito de Extremadura, este año tocaba volver a visitar el Otoño Mágico del Puerto de Honduras.
Desde el miércoles por la tarde estoy pasando unos días de vacaciones en el norte de la provincia de Cáceres, en concreto, en Las Hurdes, comarca vecina del Valle del Ambroz. Y hoy, domingo, estaba marcado en el calendario para visitar el Puerto de Honduras y ver su traje de colores, que nos deleita los ojos cada año por estas fechas.
La hora de llegada ha sido sobre las 10:00 y enseguida hemos cogido el camino de los hobbits, sendero que tantas veces hemos andado en años anteriores y en el cual hemos logrado fotografías preciosas.











Seis años viniendo a este camino y nunca hemos cogido otro caminillo que va como si fuera hacia Hervás, salvo que unos metros más adelante se corta. Aún así lo cogemos para captar tomas distintas. En esas tomas aparecen unos seres típicos de esta estación. Es época de setas. Y las amanitas muscarias nos lo recuerdan.



Como el caminillo se corta enseguida, no nos queda otra que seguir andando por el camino principal hacia abajo. Nos volvemos a adentrar en el encantador bosque del Puerto de Honduras.




Y, por supuesto, Mery y Pepe quieren su protagonismo en el Otoño Mágico.


Aprovecho para deciros que el tiempo pasa rápido y que hay que aprovecharlo con personas que merecen la pena 🙂

Y también es hora de volver sobre nuestros pies para subir a la carretera.






Una vez arriba, tras comer un bocadillo previamente preparado, andamos unos metros para captar los colores del túnel de castaños formado en la carretera.




Ni que decir tiene que me gusta revolcarme en el suelo ja, ja, ja.

Y un último viaje en coche para despedir el otoño del Valle del Ambroz.






Hasta aquí el otoño del 2018. Lamentablemente, la agenda de noviembre de este año está repleta de eventos todos los fines de semana y vemos complicado hacer más salidas a fotografiar el otoño. Es más, la de hoy ha sido de puro milagro y porque hemos aprovechado las vacaciones por el norte de Extremadura.
Sin más, me despido y… ¡hasta otra aventura, turistas!