Esta vez la salida otoñal ha sido a nuestra tierra, al Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
El pasado lunes, y tras estar de vacaciones, me levanté dispuesto a recorrer mi lugar favorito del geoparque durante el otoño: un castañar de Guadalupe.
Es el cuarto año consecutivo que mis pies caminan por este bosque de castaños y no deja de maravillarme año tras año. Si bien el año pasado lo visité algo pasado y con la mayoría de las hojas en el suelo, este año las ramas estaban repletas de hojas y con un colorido, mayoritariamente, amarillento. Seguro que dentro de 4 o 5 días están en el punto máximo de colorido y su visita resulta más espectacular. Aún así, no puedo quejarme de lo logrado.












Y tras estar cerca de dos horas caminando entre castaños, decidí subir con el coche al Pico La Villuerca para ver si podía obtener alguna fotografía dónde se viera un gran colorido. No tuve suerte porque había mucha niebla baja y apenas se podía ver 10 metros alrededor. Aún así, subiendo hacia el pico pude captar algo.


La salida otoñal terminó sobre las 13:30 y solo quedaría programar una salida nueva para el día siguiente. Esta vez, tocó ir hasta los castaños de Navezuelas buscando igualmente el color otoñal. No solo lo logré sino que el otoño estaba más avanzado en esta zona al hacer más frío: el monte se vestía con un traje de colores espectacular.
No obstante, como ya tengo fotos de esta zona, de otros años, me limité a fotografiar unos erizos que habían caído sobre una gran roca llena de musgo. Desde aquí, quiero agradecer al dueño del castañar que no me pusiera ninguna pega para fotografiar el otoño en su finca privada. Ello tiene más valor teniendo en cuenta que la noche anterior habían intentado robar castañas por la zona.


Estuve muy entretenido y disfruté como hacía tiempo que no disfrutaba fotografiando con el objetivo macro. Luego, me despedí del dueño del castañar e hice algunas fotos de los castañares de alrededor antes de seguir hacia la propia población.




La última foto al otoño 2016, en el geoparque, la hice desde las cercanías de la entrada al pueblo. Y, desde mi punto de vista, es la más bonita de todas.

Esto han sido mis dos días por el geoparque y su otoño. Tan solo decir que ayer, día 22 de noviembre, cumplí 31 primaveras y no podía hacerlo en mejor escenario que mi tierra, mi geoparque y rodeado de tanta belleza otoñal.
En principio, no haré más salidas otoñales debido a que para el sábado dan mucha agua. Y el domingo tengo otros planes que no tienen nada que ver con el otoño. Así que, con mucha pena, digo… HASTA EL AÑO QUE VIENE, OTOÑO.
(contando los días desde ya mismo para el otoño 2017)