Desde hacía tiempo quería visitar la aldea abandonada de Zamarrillas, situada en los Llanos de Cáceres y cerca del Pantano de Valdesalor.
Esta aldea fue abandonada hace unos 200 años y sorprende que aún haya casas bastante bien conservadas dentro del estado de ruina.
Eran las 10:30 aproximadamente cuando llegábamos a esta aldea y nuestros focos se centraban en unos arcos que parece que pertenecieron a una antigua iglesia.


Dentro hay un tractor que tiene cierto encanto.




Ahora sí nos dirigimos hasta las casas y a nuestro encuentro sale una cachorrita de mastín. Es preciosa pero lo sería más si estuviera bien alimentada. Nada más acariciarla solo toco huesos y la piel le cuelga en algunas zonas del cuerpo. Sinceramente deseo al dueño de este animalito que le aten con una cadena y que no le den de comer en 20 días. Debería ser delito de cárcel tener a los animales en estas condiciones.

Como ya os he comentado las primeras casas que vemos se conservan bastante bien. Allá dónde vamos nos sigue nuestra amiga encontrada.



Las cigüeñas anidan en la mayoría de tejados.

Aunque no todas las casas lo tienen…


Llegamos a una especia de casa señorial. Es de las que mejor se conserva y su tejado es el que tiene más nidos de cigüeña.


Y nuestra amiga que sigue nuestros pasos allá donde vamos.


Por los alrededores de la casa señorial hay un establo y más casas.





Volvemos hacia la casa señorial y decidimos entrar dentro. En ningún momento nos imaginamos lo que vamos a encontrar.







Y para terminar nuestro paseo por Zamarrillas nos acercamos hasta una fortaleza en ruinas que queda cerca.



Nos vamos ya al coche y nos tenemos que despedir de nuestra amiga. Ha sido una agradable compañía, aunque no ha sido tan agradable dejarla allí con su «excelente» dueño. Ojalá llegues a leer esto porque te deseo que te entre una diarrea que te haga perder tantos kilos que tu peso baje al mismo que tiene la perrita.
Hacemos una penúltima parada en el Pantano de Valdesalor para tirar un par de fotografías al agua. La verdad es que no hay gran cosa.


Y de camino a casa voy por la N-630 y hago parada en el Puente Romano de Santiago de Bencáliz. Ahora tiene agua, no como cuando fui en verano hace unos años. La verdad es que me gusta más como está ahora.




Y para terminar con las fotos del día me entretengo con una oruga peluda. Si ya de por sí son feas, verlas de cerca con un objetivo MACRO te da repelús y te entran picores por todo el cuerpo.

Y este ha sido nuestro día por los Llanos de Cáceres. A la hora de comer ya estaba de vuelta en casa dónde he recuperado la hora de menos que he dormido esta noche.
La próxima salida no sé dónde será pero seguro que no llegará hasta que no pase Semana Santa. ¿Dónde? Pues la verdad es que la visita a Zafra está maldita y hay que acabar con tal maldición.
