Detalles técnicos
Ruta al Castañar de O`Soitu desde San Martín de Trevejo
| Distancia (ida y vuelta) | 5,2 kilómetros aproximadamente |
| Fecha de realización | 22/11/2014 |
| Punto de inicio | Fuente al final de la calle del Fuerte. Desde ahí parte la calzada romana a subir hasta el castañar. |
| Tipo de recorrido | Lineal. Ida y vuelta por el mismo sitio |
| Desnivel acumulado | +200 metros aproximadamente |
| Dificultad | Baja |
| Tiempo estimado | Entre 1,5 y 2 horas |
| Época recomendada | Otoño: en esta época te sumerges en el castañar y parece que estás dentro de un cuento de hadas. Es de los castañares más bonitos en los que he estado durante el otoño. Primavera: cuando los castaños comienzan a echar las primeras hojas tienen un verde brillante. |
| Consejos | Llevar calzado que agarre bien, sobre todo si vas en época lluviosa. Ten mucho cuidado a la bajada si ha llovido recientemente. Las rocas de la calzada romana estarán resbaladizas y puedes tener algún susto. No hay fuentes en toda la ruta. Aunque no es exigente, es recomendable llevar agua principalmente para la subida. Los primeros metros tienen algo de desnivel, pero en apenas 20 o 25 minutos habrás salvado la mayor parte. Es ideal hacerla con los más peques y que así disfruten del precioso entorno del castañar. Además, conocerán dos castaños centenarios catalogados como Árboles Singulares de Extremadura. |
El pasado sábado, día 22 de noviembre, celebré mi cumpleaños compaginando dos de mis aficiones: ruta senderista y fotografía.
Desde mediados de año teníamos en mente visitar el Castañar de O´Soitu, ubicado en el término municipal de San Martín de Trevejo, en la Sierra de Gata y perteneciente a la Comunidad Autónoma de Extremadura.
En el mes de abril de este mismo año declararon dos castaños centenarios como Árboles Singulares y de ahí nuestra visita, pues desde hace tiempo nos dedicamos a recorrer los Árboles Singulares de Extremadura. Nuestros pies se pusieron en marcha sobre las 10:30, pero fuimos tan sumamente despistados que cogimos el sendero equivocado y fuimos a parar a una carretera comarcal. Como no sabíamos por dónde tirar preguntamos a unos hombres que trabajaban en una finca y nos indicaron que teníamos que seguir subiendo hacia el Puerto de Santa Clara, para dos kilómetros más adelante tomar un camino a mano izquierda que nos llevaría hasta «Los Abuelos»; los castaños que íbamos buscando.
Debido a esta pérdida comenzaré a narrar la ruta al revés, es decir, desde que tomamos el camino, llegamos a los castaños y posteriormente volvimos al pueblo.
A veces perderse tiene sus cosas buenas y en este caso nos dimos cuenta de ello al tomar el camino de bajada. Una enorme alfombra de hojas adorna el camino y son pocas las hojas que quedan ya en los árboles. No obstante, el paisaje merece la pena.





Iba tan pendiente del paisaje, de la hojarasca, que cuando pasé por delante de «Los Abuelos» le dije a mi compañero «mira qué chulos esos dos castaños», sin haber caído en la cuenta de que eran los castaños que íbamos buscando. Fue él quien me dijo que eran ellos. Por lo tanto, a pesar de nuestra pérdida, conseguimos ver lo que íbamos buscando y la satisfacción es mayúscula.




Nos entretenemos bastante antes de partir hacia el pueblo. Ahora tan solo hay que seguir las marcas en color blanco y amarillo; marcas que por cierto no hemos visto en la subida (sí, somos unos auténticos paquetes).

Apenas unos metros después de partir el paisaje nos deleita con unos colores espectaculares. En esta zona el otoño está en el momento ideal y nos tenemos que llevar un buen recuerdo de él.






Y para rematar la faena, para poner la guinda final al otoño del 2014, nos encontramos con una enorme Amanita Muscaria que luce con toda su belleza. He visto varias veces esta seta, pero nunca la había visto tan grande. Su tamaño era aproximadamente como un plato pequeño del juego de vajilla. Ni que decir tiene que enseguida saco el objetivo MACRO.






Tras este descubrimiento no hacemos más paradas y pronto vemos San Martín de Trevejo. La bajada por la calzada romana es cojonuda y doy gracias por no haber subido por aquí. Nuestra subida por otro camino fue más llevadera y al menos vimos lo que íbamos buscando.


Y señoras y señores, tristemente y muy a mi pesar, la aventura otoñal se terminó. Este año he tenido la inmensa fortuna de fotografiar el otoño en todas sus fases. Lo pillé iniciándose en Asturias, en su punto ideal de colorido en Las Médulas de León y Hervás, y algo pasadillo en San Martín de Trevejo (en la bajada hacia los castaños).
Es difícil quedarse con un momento vivido estas tres semanas de otoño, pero creo que me quedo con el colorido del hayedo de Muniellos. A pesar de que el otoño aún no se había adentrado del todo sí tuve la suerte de encontrar un tramo de unos 100 metros donde las hayas mostraban uno de sus mejores trajes.
Ha sido un placer compartir con vosotros tantas fotos otoñales y os animo a que sigáis visitándome. Aún hay muchas cosas por conocer.
Hasta otra aventura…
