¿Qué necesito para viajar a Tanzania?
| Vacunas a fecha de septiembre de 2026 | Fiebre tifoidea: se trata de una vacuna viva proporcionada en cápsulas. Son tres pastillas a tomar en ayunas, con agua fría y en días alternos. Si te tomas la primera un lunes, la segunda debe ser el miércoles y la última el viernes. Su precio es de unos 13 euros. Malaria: igualmente, se trata de una vacuna proporcionada en cápsulas. Se debe tomar la primera pastilla un día antes de llegar a Tanzania, durante toda la estancia allí (un comprimido al día) y durante la semana posterior a la fecha de vuelta. Su precio es de unos 2,5 euros la caja de 12 pastillas. Hepatitis A: se trata de una vacuna pinchada. Son dos dosis a poner con una diferencia de al menos 6 meses. Entra con la Seguridad Social y no hay que pagar nada. Esta información es orientativa. Si estás pensando en viajar a Tanzania debes dirigirte al Centro Internacional de Vacunaciones de tu ciudad e informarte, pues puede haber novedades de un momento a otro. |
| Ropa | Recomendable vestir con colores de naturaleza: marrón o verde. Evitar encarecidamente el color azul, pues atrae a la mosca tse. |
| Seguro de viaje | Contratar un buen seguro que cubra la mayoría de situaciones es prácticamente obligatorio y hace que viajes más tranquilo. En mi caso contraté un seguro con Intermundial. |
| Visado | Opción 1: se puede obtener a través de la página web de Inmigración de Tanzania: https://visa.immigration.go.tz/start Si eliges esta opción, ármate de paciencia porque da errores cada dos por tres, obligándote a continuar el proceso. Por suerte, lo que lleves avanzado se guarda y puedes retomarlo cuando desees. Opción 2: a la llegada al aeropuerto de Tanzania. Ten en cuenta que tienes que hacer cola si eliges esta opción y luego te llevará un rato rellenar el formulario. Precio: 50 dólares. |
| Otros | –Antimosquitos con 50% DEET de protección. En mi caso elegí uno de la marca Autan. –Adaptador de enchufe. En Tanzania utilizan el enchufe inglés y por un bajo precio puedes comprar un par de adaptadores para poder utilizar nuestros aparatos electrónicos como el teléfono móvil o los cargadores de las baterías de la cámara. |
El cuarto día por Tanzania de la mano de Nature in Spirit volvimos a darnos el madrugón del siglo para iniciar nuevas aventuras. Tocaba cambiar de sector, abandonar el Parque Nacional del Serengeti que tantas emociones había despertado en nosotros, para poner rumbo a la Reserva Natural de Ngorongoro.
La noche anterior, durante la cena, comentamos entre nosotros que antes de ello haríamos un último intento por encontrar al guepardo, pues la tarde anterior no hubo suerte y no nos íbamos a rendir tan fácilmente. Nos marcamos como hora tope las 10:00. Si llegada esa hora no había rastro del guepardo no tendríamos más remedio que dirigirnos hacia Ngorongoro.
Nada más montarnos en el coche uno de mis acompañantes se puso «la gorra de la suerte». Tenía la teoría de que siempre le había traído suerte en todos los viajes realizados con ella y, la verdad, en Tanzania también estaba haciendo su función: conseguimos ver el cruce del río Mara, un ataque de un cocodrilo a un ñu, leones y al leopardo. Ahora solo quedaba que nos trajera suerte con la búsqueda del guepardo.
No habíamos arrancado aún cuando el sol comenzó a colarse entre las ramas de una acacia. El Serengeti se despedía de nosotros deleitándonos con una luz maravillosa.


Aún no estábamos despiertos del todo, todavía teníamos lagañas en los ojos, cuando una hembra de guepardo vino a darnos los buenos días.

Abrimos los ojos de par en par. El impacto al verla fue brutal. No solo por encontrarnos con uno de los felinos más bonitos de África sino porque iba acompañada de sus tres pequeños. Las emociones se dispararon. Yo no sabía si tirarles fotos o dedicarme a observarlos caminar por la sabana africana.




La madre vigilaba todo su alrededor en cada paso dado. De vez en cuando se paraba, echaba un vistazo y nos deleitaba con poses súper bonitas.






Sus pequeños seguían los pasos de mamá. Jugaban de vez en cuando, pero nunca perdían el rastro de la cabeza de familia. Y si se entretenían demasiado, mamá guepardo les daba un grito y ellos acudían enseguida.








Uno de los mejores momentos llegó cuando ella comenzó a revolcarse en la tierra. Al momento, tras una llamada, los pequeños acudieron en busca de los mimos de mamá.















Mamá se levantó para seguir su camino. Aunque las crías no la perderían de vista demasiado rato.


El segundo momento más brutal de la mañana llegó cuando la madre se sentó bajo la sombra de unos árboles. Se puso a vigilar, a divisar el terreno. En apenas unos segundos los tres cachorritos acudieron donde estaba ella y se sentaron a su lado. Nos regalaron una pose mirando a la cámara que quedará para siempre en el recuerdo.




A partir de este momento la familia al completo comenzó a alejarse, por lo que nos dimos por satisfechos con todo lo conseguido. Apenas una hora antes, al salir del campamento, jamás imaginaríamos encontrarnos con una hembra de guepardo acompañada de sus tres pequeños.
Con los sentimientos aún a flor de piel y la emoción en nuestra cara, uno de mis acompañantes me preguntó qué me había parecido lo que llevábamos de día. Mi respuesta fue: ayer te dije que mi momento favorito fue el primer día cuando el cocodrilo cazó al ñu en el río Mara. Hoy tengo que cambiarte ese momento porque el ver a una hembra de guepardo acompañada de sus tres pequeños es insuperable. Ha sido increíble.
Pasados los días, las semanas, puedo decir rotundamente que esta familia de guepardos me regaló el mejor momento que he vivido relacionado con la fauna salvaje. No solo en Tanzania sino en toda mi vida. Yo, que siempre he sido más de perros que de felinos, tengo esta lista de mejores momentos vividos con la fauna salvaje (todos ellos en Tanzania, todos ellos con grandes felinos):
1-Mamá guepardo acompañado de sus cachorritos.
2-Hembra de leopardo posando en el río Mara.
3-Familia de leonas con sus cachorros.
Antes de la hora tope que nos marcamos para encontrar al guepardo pusimos rumbo a la Reserva Natural de Ngorongoro. Abandonamos el Parque Nacional de Serengeti maravillados con todo lo que habíamos visto durante los tres últimos días. Para el Ngorongoro nos marcamos como objetivos ver manadas de búfalos de cerca y también al rinoceronte. En la siguiente entrada os cuento si logramos ambos.