El día 7 de septiembre comenzaban unas memorables vacaciones por Tanzania, un viaje que se empezó a fraguar un año antes cuando me puse en contacto con un conocido que había viajado varias veces a Tanzania y que así me explicara cómo era todo el proceso. Fue en enero de este mismo año cuando se cerraron las fechas con la agencia Nature in Spirit, se compraron los billetes de avión y comenzó la cuenta atrás.
Pero antes de comenzar a contar las vivencias del primer día en el Parque Nacional del Serengeti quiero contar por encima qué es necesario para viajar a Tanzania.
¿Qué necesito para viajar a Tanzania?
| Vacunas a fecha de septiembre de 2026 | Fiebre tifoidea: se trata de una vacuna viva proporcionada en cápsulas. Son tres pastillas a tomar en ayunas, con agua fría y en días alternos. Si te tomas la primera un lunes, la segunda debe ser el miércoles y la última el viernes. Su precio es de unos 13 euros. Malaria: igualmente, se trata de una vacuna proporcionada en cápsulas. Se debe tomar la primera pastilla un día antes de llegar a Tanzania, durante toda la estancia allí (un comprimido al día) y durante la semana posterior a la fecha de vuelta. Su precio es de unos 2,5 euros la caja de 12 pastillas. Hepatitis A: se trata de una vacuna pinchada. Son dos dosis a poner con una diferencia de al menos 6 meses. Entra con la Seguridad Social y no hay que pagar nada. Esta información es orientativa. Si estás pensando en viajar a Tanzania debes dirigirte al Centro Internacional de Vacunaciones de tu ciudad e informarte, pues puede haber novedades de un momento a otro. |
| Ropa | Recomendable vestir con colores de naturaleza: marrón o verde. Evitar encarecidamente el color azul, pues atrae a la mosca tse. |
| Seguro de viaje | Contratar un buen seguro que cubra la mayoría de situaciones es prácticamente obligatorio y hace que viajes más tranquilo. En mi caso contraté un seguro con Intermundial. |
| Visado | Opción 1: se puede obtener a través de la página web de Inmigración de Tanzania: https://visa.immigration.go.tz/start Si eliges esta opción, ármate de paciencia porque da errores cada dos por tres, obligándote a continuar el proceso. Por suerte, lo que lleves avanzado se guarda y puedes retomarlo cuando desees. Opción 2: a la llegada al aeropuerto de Tanzania. Ten en cuenta que tienes que hacer cola si eliges esta opción y luego te llevará un rato rellenar el formulario. Precio: 50 dólares. |
| Otros | –Antimosquitos con 50% DEET de protección. En mi caso elegí uno de la marca Autan. –Adaptador de enchufe. En Tanzania utilizan el enchufe inglés y por un bajo precio puedes comprar un par de adaptadores para poder utilizar nuestros aparatos electrónicos como el teléfono móvil o los cargadores de las baterías de la cámara. |
Habíamos aterrizado el día antes en el aeropuerto del Kilimanjaro tras casi 13 horas de avión. Allí nos esperaban dos guías de la agencia Nature in Spirit para llevarnos a Arusha y así descansar de tan duro viaje. Al día siguiente, el martes 8 de septiembre, nos levantábamos sobre las 05:00 para ir hasta el aeropuerto de Arusha y así coger un avión interno que nos llevaría hasta el aeropuerto de Kogatende, en el norte del Parque Nacional del Serengeti. El viaje duró aproximadamente una hora y cuarto.
Allí nos esperaban Arnold y Adam, nuestros guías durante la semana que iba a durar el viaje por Tanzania. Nos hicimos las oportunas fotos de postureo antes de comenzar el viaje de mis sueños.

Enseguida nos pusimos en marcha hacia el río Mara para ver la Gran Migración, el mayor evento migratorio del planeta con más de un millón de ñus y más de 300.000 cebras y gacelas cruzando el río cada año buscando nuevos pastos.
Apenas llevábamos 10 minutos de marcha y empecé a alucinar con la cantidad de ñus o cebras encontrados por el camino. La emociones se disparaban con cada animalito encontrado en el camino.




Pronto comencé a sentir aquello que nos inculcaron en el Rey León: el ciclo de la vida. Una cebra yacía muerta desde varios días atrás en la mitad de un camino. Serviría de alimento para los carroñeros.

En apenas una hora llegamos hasta el río Mara. En la zona 0 se concentraba una gran multitud de ñus dispuestos a cruzar. Desde lo lejos vimos a un grupo de cocodrilos, ansiosos por participar en la fiesta.





Tan solo llevaba una hora y media en el Serengeti cuando el primer ñu, el más valiente, decidió cruzar el río. Automáticamente, cientos de ñus le siguieron provocando una gran estampida. No podía creerme que estuviera presenciando tal evento migratorio en vivo y en directo.




Me puse a grabar con el móvil un vídeo para tener el recuerdo del cruce, pero apenas grabé 5 segundos porque vi que un cocodrilo se lanzó desde lo lejos hacia la fila de los ñus. Se apresuraba a gran velocidad y tiré el móvil hacia un lado. Estaba claro que allí se iba a verter sangre.








Una vez terminado el cruce, buscamos un sitio seguro para comer. Lo hicimos emocionados por lo que acabábamos de presenciar. Aquello era como estar metidos en un documental de National Geographic.


Después de comer fuimos en busca de más animalitos. Y en nuestra búsqueda apareció el primero de los 5 grandes de África: el elefante.




Pudimos fotografiar también el río Mara desde lo lejos.




Y también a varios antílopes de agua en sus inmediaciones. Uno de mis acompañantes decía que eso era un burro con cuernos.







Al volvernos hacia el campamento en el que íbamos a dormir vimos las heridas de guerra en un ñu. Desconozco cómo se las hicieron, pero tenía toda la pinta de que se escapó por los pelos de un gran depredador.



Una vez en el campamento pude fotografiar mi primer atardecer en la sabana africana.



A pesar del cansancio que tenía encima por todo el viaje de ida, del madrugón dado levantándome a las 05:00 apenas pude dormir la primera noche en el Parque Nacional del Serengeti. Cuando se cernió la oscuridad los grandes depredadores se pusieron en marcha. No tuvo miedo en ningún momento, pues estaban lejos del campamento. El motivo por el que no pude dormir es porque me fascinaba escuchar el grito de las hienas a lo lejos mientras se coordinaban para la caza. Es un animal que no gusta nada, con un aspecto feo, carroñeras, que tratan de robar la comida al resto de depredadores (aunque también cazan por su cuenta), pero me parecieron preciosos sus gritos retumbando en todo el norte del Serengeti. Se me pusieron los pelos de punta. Más aún cuando de madrugada escuché también el rugido de los leones. Esto es algo que no se puede apreciar en las fotos y hay que vivirlo.
Al día siguiente tocaría volver a levantarse temprano para salir al encuentro del Rey de la Selva. El objetivo era conseguir fotos de los leones con las primeras luces del día. Y el Serengeti nos deleitó con la presencia de dos preciosas leonas acompañadas de varios cachorritos.