El pasado 9 de mayo hice la ruta hacia el Mirador del Circo de Gredos desde la Plataforma de Gredos. Al ser una ruta algo exigente y encontrarse a 2 horas aproximadamente de Cáceres tomé la decisión de pasar la noche en algún hotel de la zona para descansar. Al día siguiente tocaría volver a mi ciudad.
Buscando por la red di con el Hostal Almanzor Gredos y las reseñas eran positivas. Además, vi que podías acceder a un hide de paseriformes totalmente gratuito para los clientes del hotel. Ello me terminó de convencer para reservar con ellos.
A mi llegada a mediodía, tras la ruta, me informaron de los tipos de pájaros que podía fotografiar y me puse en alerta ante el pico picapinos, pues era un ave del que tenía muchas ganas de conseguir fotos debido a que en otros intentos, en otros hides, tan solo me llevé 3 o 4.
Dicho esto, tras haber dormido algo durante la siesta, preparé la cámara y bajé al hide. Allí se encontraba una pareja de alemanes esperando la llegada de las aves. Pronto, comenzaron a bajar gorriones y verderones, pero yo esperaba con ansia al pico picapinos.












Carboneros, petirrojos y pinzones también hicieron acto de presencia en el bebedero. Aunque ya tenía muchas fotos de ellos de otros hides, la foto de rigor se la llevaron.





El pico picapinos se hizo de rogar, aunque la hembra hizo acto de presencia. Fue efímera debido a que al bajar al bebedero, la pareja de alemanes soltó un OOOOOOOHHHHHHH bien en alto. Provocó que el pico picapinos echara a volar espantado. En esos momentos me pillé un cabreo descomunal. Más de tres años esperando ese momento para que una pareja de retrasados personas pocas espabiladas me espantaran al pájaro. En ese momento mi madre me escribió por Whatsapp para preguntarme cómo había ido la ruta de por la mañana. Me desahogué con ella poniendo de vuelta y media a los alemanes por lo que acababa de suceder.
El tiempo pasaba, la noche se echaría pronto encima y el pico picapinos no volvía. Mi cabreo fue en aumento porque, una vez más, iba a desaprovechar la oportunidad de conseguir fotos de este bello ave.
Así fue. Antes de abandonar el hide lo hizo la pareja. Al despedirse de mí con un bye mi mente repetía una y otra vez: ¡ale a tomar por culo! ¡no volváis!
Tenía hasta las 12:00 del día siguiente para abandonar el hotel y pregunté si podía volver a entrar al hide antes de irme. Como la respuesta fue afirmativa volví a bajar. En esta ocasión había bastantes más fotógrafos. Por suerte, ellos mantenían silencio y no espantaron a las aves. Mi momento, el que llevaba esperando tanto tiempo, llegó con la presencia de una pareja de picos picapinos. Estuvieron mucho rato en el bebedero y yo me harté a tirarles fotos. Mi insistencia recibió su recompensa.









Mi sorpresa llegó también al ver bajar a un arrendajo. Era otra especie de la que no tenía fotos y me deleitó con buenas poses.




Y, por último, una tórtola turca. Apenas estuvo merodeando por la zona, pero lo justo para captar dos instantáneas bonitas.


Con la plena satisfacción de conseguir fotos bonitas del arrendajo y pico picapinos en mi segundo intento, tomé el camino de vuelta a Cáceres. Fue una visita bastante completa a la Sierra de Gredos, pues aunque no logré llegar el día anterior a la Laguna Grande, la ruta mereció mucho la pena por los paisajes nevados tan bonitos que tuve ante mí.
Sin más que contar, me despido hasta otra aventura.
Saludos.