El jueves día 10 de noviembre, tras haber cambiado de ubicación asturiana el día anterior (y haber dado un descanso al cuerpo), tocaba visitar el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa para acometer una ruta sencilla, corta y bonita hacia la Cascada del Xiblu.
Mi estancia era en Pola de Somiedo, en el Hotel Restaurante Casa Miño, por lo que la llegada hasta el aparcamiento del Hayedo de Montegrande era de una hora aproximadamente. Sobre las 10:00 de la mañana llegué y apenas había tres coches en el aparcamiento, buena señal porque disfrutaría la ruta sin apenas gente.
Los primeros metros se pueden acometer a través de una pasarela para minusválidos.




Apenas estaba en movimiento y enseguida me di cuenta de que la ruta iba a ser todo un espectáculo en cuanto a color otoñal se refiere. Vi que el hayedo era muy cerrado y caminar por él iba a ser una auténtica gozada.




Durante prácticamente todo el camino de ida lo hice a través de la sombra del hayedo. Solo, de vez en cuando, aparecía algún rayo de sol entre los árboles, dejando una estampa digna de postal.



No dejé de asombrarme en todo el camino hacia la Cascada del Xiblu. Al igual que me pasó en la ruta hacia la Cascada’L Tabayón de Mongallu, no me apetecía ni siquiera llegar hasta el objetivo final con tal de seguir disfrutando del colorido en el Hayedo de Montegrande.
La llegada a un puente de madera, que cruza el río, nos hace ver que estamos cerca de la cascada, aunque, primero me entretengo haciendo fotos al arroyo.


Un pequeño desvío nos indica hacia dónde tenemos que ir para ver la Cascada del Xiblu.

Hasta este punto ha sido un paseo entre los árboles. La subida hacia la cascada tiene algo de desnivel, pero apenas apreciable, ya que se trata solo de un kilómetro. Me sorprendió que llevara tanta agua; en los días anteriores vi que el monte estaba bastante seco.




Aquí coincidí con un hombre que había viajado desde Alicante hasta Asturias. Estuvimos intercambiando opiniones y juntos nos volvimos hasta el aparcamiento. A pesar de que el hombre me dijo que me adelantara porque él caminaba más despacio, ignoré sus palabras y le hice compañía hasta que nuestros caminos se separaron. Fue un placer haber hablado con él de sitios visitados o, incluso, de política. No suelo hablar de este último tema con nadie que no conozca, sin embargo, me resultaron graciosos ciertos comentarios de la gestión en la Comunidad Valenciana años atrás.
Unas últimas fotos antes de despedirnos de este increíble paseo por el Hayedo de Montegrande. A la vuelta, encontré perspectivas que a la ida habían pasado desapercibidas.







A la hora de comer estaba de vuelta en el hotel de Pola de Somiedo. Y todas las noches cené allí. A destacar, la sopa de marisco. Con la «regañina» de mi madre, decir que es la mejor sopa de marisco que he probado en mi vida. Tanto, que las pedí cada noche para cenar.

Y los pimientos rellenos con carne tampoco estaban nada mal.

Si buscáis alojamiento en Pola de Somiedo, os recomiendo este hotel. Las habitaciones son enormes, modernas, bien decoradas e incluso tienen un sofá grande, dos sofás pequeños y una mesita. Aunque no tenga parquing privado, aparcar en la misma puerta (al menos en temporada baja) es sencillo.
Independientemente de si os alojáis en el hotel o no, os recomiendo que, si estáis por la zona, os acerquéis para probar las variedades de su restaurante. Cocinan de lujo y no os quedaréis con hambre. Bueno, a decir verdad, es complicado quedarse con hambre en tierras asturianas.
Sin más que decir, en la siguiente entrada os contaré una bella ruta a realizar muy cerca de Pola de Somiedo. Es ultra conocida y sencilla de acometer.