El pasado Viernes Santo, día 15/04/2022, fue el día en el que recibí mi autoregalo de Reyes Magos. Sí, habéis leído bien: autoregalo de Reyes Magos. Y es que el día 6 de enero tomé la decisión de visitar en Semana Santa el hide de lince ibérico situado en la Finca Peñalajo, en las inmediaciones de Almuradiel (provincia de Ciudad Real).
Cuatro meses de espera que se me han hecho muy largos. Cuando tienes marcado en el calendario un evento así los días pasan muy lentos. Pero, al fin, el día esperado llegó y con él tocó levantarse a las 6 de la mañana para estar en el hide sobre las 7. Fuimos bastante puntuales los fotógrafos que íbamos a disfrutar de esta increíble sesión y apenas se veía un rayo de luz cuando llegamos al escondite. Nuestro guía nos señaló con una linterna hacia unos matorrales, lugar donde vimos un par de ojos brillantes: el lince ibérico observaba todos nuestros movimientos.
Según iba amaneciendo las primeras visitantes fueron las urracas, que buscaban en el suelo restos de semillas que poder comer.



También hizo acto de presencia de manera muy breve un andarríos, que bajó a beber.

Pero la especie que más momentos buenos me dio por la mañana fue la perdiz roja. Son muchas las que habitan en la finca y se dejan ver. Nunca había fotografiado a esta especie y el viernes me harté a hacerlo, consiguiendo primeros planos muy bonitos, pues hubo momentos donde las tuve a escasos dos metros.









Las horas pasaban y no había rastro de los linces. Es más, el resto de animales campaban a sus anchas por las inmediaciones del hide, señal de que el peligro de los linces estaba lejos.
A mediodía hicimos una parada para descansar y comer. Volvimos a entrar a las 17:00 y así probar fortuna de nuevo. A esta hora los conejos hicieron acto de presencia, cosa que no había pasado por la mañana. Que hubiera conejos cerca comiendo con total tranquilidad significaba que el lince no estaba ni se le esperaba.


En mi cabeza comenzaron a aparecer los fantasmas de meses atrás cuando después de dos días no logré fotografiar al quebrantahuesos en Los Pirineos. Estaba empezando a perder la fe e incluso busqué en el correo electrónico el teléfono de la persona de contacto de Wildwatching Spain para llamar al salir y así preguntar si podía acceder al día siguiente a probar fortuna de nuevo. Sin embargo, hubo un momento donde los conejos se pusieron en alerta, las perdices comenzaron a correr nerviosas sin rumbo hasta perderse entre los matorrales y las urracas alzaron el vuelo para dejar todo raso.

Apenas diez minutos después, sobre las 19:15, una preciosa hembra de lince llamada Queen apareció imponiendo su poderío. Pasito a pasito, de manera lenta fue subiendo por el repecho. ¡Joder! ¡Qué cosa más bonita!



Y como si supiera que estábamos ahí delante captando su figura, justo antes de perderse entre la maleza hizo una breve parada de un par de segundos, miró a la cámara y luego siguió su camino.



En total fueron 8 horas de espera para tan solo disfrutar de la belleza del lince ibérico durante 7 segundos, pero, sin duda, ha pasado a ser el mejor momento de fotografía de fauna que he vivido hasta ahora.
Salimos del hide sobre las 21:00 con la luz escaseando, pero lo hicimos satisfechos por habernos llevado a casa un recuerdo que difícilmente olvidaremos. Espero volver a tener delante a esta preciosidad de animal en el futuro, aunque, como la primera vez no va a ser.
Sin más, me despido de esta increíble experiencia en uno de los hides de Wildwatching Spain, no sin antes ensalzar el enorme trabajo que han realizado para poder observar, fotografiar y deleitarnos con la belleza del felino más amenazado del planeta.