Paisaje otoñal en el Cañón de Añisclo, Huesca, visto desde la carretera entre Escalona y San Úrbez en 2021. La imagen muestra el río Bellos en el fondo de un desfiladero de paredes calizas, rodeado de una vegetación densa donde algunos árboles destacan con colores amarillos y rojizos sobre el verde del bosque

Aragón – Cañón de Añisclo: ruta por el circuito de San Úrbez

Detalles técnicos

Ruta circular por San Úrbez

Distancia (ida y vuelta)1,5 kilómetros aproximadamente
Fecha de realización28/10/2021
Punto de inicioAparcamiento de San Úrbez
Tipo de recorridoCircular
Desnivel acumulado+50 metros aproximadamente
DificultadMuy baja
Tiempo estimadoEntre 45 minutos y 1 hora a ritmo tranquilo
Época recomendadaPrimavera: el río Bellós y el río Aso van cargados de agua por el deshielo. Las cascadas en esta época están preciosas.
Verano: el cañón guarda mucha frescura y sombra. El paseo resultará agradable, aunque es la época de mayor masificación y el parking se llena rapidísimo.
Otoño: el clima es perfecto para dar un paseo y ver el cambio de colores en los árboles.
ConsejosMás que una ruta es un paseo. A tener en cuenta lo siguiente:
1-Si accedes al Cañón de Añisclo por Escalona la carretera es de sentido único. Si necesitas volver a Escalona o alrededores debes seguir subiendo en dirección a Buerba.
2-Si accedes por la carretera de Fanlo a Nerín solo podrás llegar hasta el Parking de Tella (no confundir con el pueblo de Tella, ubicado a la otra parte del cañón). Para bajar hasta San Úrbez debes caminar durante aproximadamente 1,5 km.


El Parking de San Úrbez es muy pequeño y se llena enseguida. Debes madrugar mucho si quieres encontrar hueco. Sobre todo en temporada alta.
Desde San Úrbez parten muchas más rutas de más o menos dificultad, siendo La Ripareta la más famosa de todo el Cañón de Añisclo.

El jueves 28 de octubre me levantaba temprano dispuesto a abandonar Aínsa para poner rumbo hacia Torla. En la agenda del día estaba pasar la mañana en el Cañón de Añisclo para hacer una ruta corta y sin apenas desnivel: la ruta circular por San Úrbez. Sinceramente, pensé que me iba a levantar con más dolor de piernas, pues la tarde anterior, al quedarme frío una vez en el hotel, empecé a notar enseguida que las agujetas estaban presentes.

Si bien el día de antes creí que no volvería a circular por una carretera tan estrecha, estaba totalmente equivocado. Imaginaos lo estrecho que era este nuevo sendero, que la carretera en su mayor tramo era de sentido único.

Carretera hacia el Cañón de Añisclo
Carretera hacia el Cañón de Añisclo
Carretera hacia el Cañón de Añisclo
Carretera de sentido único

En el sector de Añisclo también se mostraba tímidamente el color otoñal. Tanto Escuaín como Añisclo son menos fríos que Pineta y de ahí que el otoño avanzara más lento.

Tímido otoño en Añisclo
Tímido otoño en Añisclo
Tímido otoño en Añisclo
Mery y Pepe conociendo Añisclo

Lo que más me llamó la atención de este valle es lo que su propio nombre indica: el cañón que se abre entre las montañas. Y el agua azul turquesa que corre por él.

Cañón de Añisclo
Cañón de Añisclo
Cañón de Añisclo
Cañón de Añisclo
Subiendo hacia San Úrbez

Desde el aparcamiento de San Úrbez parten varias rutas, todas con más o menos dificultad. He de decir que este aparcamiento es muy pequeño y cuando llega el cupo, lo cierran. Yo tuve la suerte de que fui el último en entrar. No obstante, la gente deja los coches aparcados en la cuneta de la carretera y no hay problema alguno.

Desde el mismo aparcamiento se obtienen ya unas vistas preciosas.

Rutas por el Cañón de Añisclo
Vistas al comienzo de la ruta

Merece la pena coger un pequeño desvío que indica hacia un mirador. Mery y Pepe no pudieron aguantarse las ganas de fotografiarse.

Mirador en el Cañón de Añisclo
Mery y Pepe en el Mirador en el Cañón de Añisclo

La bajada hacia el río va entre un bosque cerrado. En algunos tramos es bastante oscuro.

Sendero de bajada al río
Sendero de bajada al río

No era mucho el agua que corría, sin embargo, a pesar de la sequía, me he dado cuenta de que en Los Pirineos siempre corre el agua.

Agua corriendo por Añisclo
Agua corriendo por Añisclo
Agua corriendo por Añisclo
Agua corriendo por Añisclo
Agua corriendo por Añisclo
Agua corriendo por Añisclo
Entorno del río

La ermita de San Úrbez no queda muy lejos. Está enclavada en un enorme peñón, en el mismo cañón.

Llegando a la ermita de San Úrbez
Llegada a la ermita de San Úrbez
Vistas desde la ermita de San Úrbez
Vistas desde la ermita de San Úrbez
Ermita de San Úrbez

La ruta continúa hasta el Puente de San Úrbez, construido en piedra y con una gran altitud. Da algo de vértigo cuando te asomas a uno y otro lado.

Puente de San Úrbez
Puente de San Úrbez
Vistas desde el Puente de San Úrbez
Vistas desde el Puente de San Úrbez

Desde el puente hasta el comienzo de la ruta tan solo hay cinco minutos de andar. Una última vista antes de despedirnos de este maravilloso paseo.

Vistas desde el aparcamiento de San Úrbez
Vistas desde el aparcamiento de San Úrbez
Vistas desde el aparcamiento de San Úrbez

Tanto entretenerme haciendo fotos sirvió para que una ruta que se estima en unos 45 minutos de caminata, yo tardara una hora y cuarto.

Sobre las 12:00 aproximadamente seguiría mi camino hacia Torla. El GPS me marcó que tardaría más o menos 50 minutos en llegar, sin embargo, no fue hasta las 15:00 cuando llegué a mi destino. Y es que por el camino sentiría la primera de las emociones fuertes durante mi estancia en el Pirineo Aragonés. Al llegar a Fanlo tuve ante mí el otoño más impresionante y espectacular que he visto en mi vida. Pero eso os lo cuento en otra entrada. La magia del Bosque de la Pardina del Señor se merece un único capítulo.

Descubre más desde Memorias de un Turista

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo