Detalles técnicos
Ruta a los Llanos de Lalarri y a la Cascada del Cinca desde la Pradera de Pineta
| Distancia (ida y vuelta) | 12 kilómetros aproximadamente |
| Fecha de realización | 27/10/2021 |
| Punto de inicio | Pradera de Pineta. Al menos en temporada alta y en otoño se debe pagar una tasa por dejar el coche aparcado allí. |
| Tipo de recorrido | Circular |
| Desnivel acumulado | +550 metros aproximadamente |
| Dificultad | Baja-Media |
| Tiempo estimado | 4 horas |
| Época recomendada | Otoño: en esta época verás mil colores en el monte. Si, además, es un otoño lluvioso las cascadas irán cargadas de agua. Primavera: con el deshielo las cascadas irán hasta arriba de agua y verás todo un espectáculo. |
| Consejos | Al ser una ruta circular da igual el sentido en el que se haga, sin embargo, a mí me recomendaron en el Centro de Visitantes de la Pradera de Pineta visitar primero los Llanos de Lalarri subiendo por la pista ancha. El desnivel y esfuerzo es menor que si subes primero hacia la Cascada del Cinca y luego enlazas con los Llanos de Lalarri. En el camino hay alguna fuente, aunque en verano dudo que lleven algo de agua. Por tanto, es recomendable llevar bastante agua. También gorra porque hay tramos donde apenas hay sombra. |
El miércoles, día 27 de octubre, me disponía a hacer la primera de las rutas senderistas programadas durante mi estancia en el Pirineo Aragonés. Se trataba de la ruta hacia los Llanos de La Larri y posterior acercamiento hasta la Cascada del Cinca. Ambas se encuentran en el sector del Valle de Pineta, uno de los cuatro valles que conforman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, y son las más asequibles. En Pineta, la mayoría de las rutas son de alta montaña, como por ejemplo la ascensión hasta la cima de Monte Perdido o el Lago de Marboré, que queda a los pies del pico montañoso.
Dicho esto, mi ruta partía desde la Pradera de Pineta sobre las 09:45. En total, tenía por delante aproximadamente 4 horas, aunque con el entretenimiento de hacer fotos seguramente tardaría más.



El comienzo de la ruta es entre un extenso hayedo, que en ese momento tenía un color espectacular, pues el Valle de Pineta es muy frío y el otoño aquí estaba ya algo pasado. No obstante, es el tono de color que a mí me gusta y desde bien pronto empecé a maravillarme con lo que veía.




Estamos en pleno Pirineo Aragonés y, como tal, los picos montañosos de alrededor son la leche. Por sus faldas se vertían los colores otoñales de todos sus árboles de hoja caduca.








Por el camino hay fuentes donde poder recargar la botella de agua, cosa que seguro se agradecerá en verano.


Al igual que también se agradecerá en verano la sombra que dan durante todo el camino los bosques de hayas.


La ruta no tiene pérdida y tan solo hay que seguir las indicaciones hasta los Llanos de La Larri.

De vez en cuando se abría un claro entre el hayedo y que te daba la oportunidad de volver a llevarte un buen recuerdo del otoño de Pineta guardado en tu cámara.

Merece la pena hacer un pequeño alto en el camino para desviarse por un sendero y así ver las Cascadas de La Larri. Tan solo hay que bajar unos escalones y ya se ven. Aquí, Mery y Pepe preguntaron que cuando iban a salir de la mochila, que ellos también fueron a Los Pirineos a conocer el otoño.





No me cansé de fotografiar el otoño en las faldas de las montañas. En la siguiente imagen se puede ver el Pico Cilindro y Monte Perdido.

Aunque el ascenso era suave, a veces tenía que pararme a coger algo de oxígeno, beber agua y dar descanso a las piernas. Llegó un momento donde me encontré con unas señalizaciones hacia los Llanos de La Larri. Se podía atajar si subía por un sendero, el cual no está en muy buenas condiciones. Incluso puede ser resbaladizo en época de lluvias. O también seguir por la pista. Aunque iba a dar un rodeo, en realidad solo tardaría 6 o 7 minutos más.


Aunque al principio hice el amago de subir por el atajo, finalmente, seguí la senda de la pista. A pesar de que ya estaba empezando a notar algo de cansancio, no fue impedimento para disfrutar con las vistas obtenidas según iba llegando a los llanos.



Aquí me dio alcance un coche del Gobierno de Aragón. Di el alto a la pareja para preguntarles si quedaba lejos la llanura, a lo que el hombre me animó diciéndome que al final del camino ya estaban los Llanos de la Larri. Por tanto, unos metros más y conseguiría el primero de los objetivos del día.



Merece la pena caminar unos 20 minutos más hasta el fondo de los llanos para visitar la Cascada de La Larri. A mitad más o menos volví a encontrarme con la pareja que iba en coche. Él me advirtió diciéndome que tuviera cuidado a la hora de acercarme a la cascada, que ha habido muchos accidentes porque las rocas resbalan mucho. Mi objetivo era tan solo acercarme a cierta distancia para hacer algunas fotos.




Y allí me encontré con un amiguito. A pesar de tratarse de caballos salvajes, están acostumbrados a la gente y se dejan acariciar. Es más, me acerqué a cierta distancia para hacerle una foto y fue el propio animalito quien vino hacia mí para que lo acariciara.



Desde el inicio de los llanos hasta la Cascada del Cinca se tarda aproximadamente una hora. Como iba bien de fuerzas y ánimos decidí visitar la cascada para así completar las dos rutas propuestas para el día.
El inicio es entre un hayedo y sin apenas desnivel. De vez en cuando hay alguna subida y bajada, pero sin importancia.


A veces se abre un claro entre el hayedo y es cuando ves el Valle de Pineta lleno de color otoñal.

Aunque llegas a un punto donde hay cadenas para agarrarse, realmente no hay peligro de caída. Están como refuerzo para cuando el suelo está resbaladizo poder sujetarte bien. Pero no os penséis que vais a caer por algún precipicio.


Cuando se termina el bosque de hayas se ve la Cascada del Cinca a lo lejos. Un poco más adelante hay un cartel con indicaciones hasta la cascada o hacia el Balcón de Pineta.


Decidí subir hacia la base de la cascada, pues solo son 500 metros más para andar. Aunque no llevaba mucha agua, me pareció bonita con sus pozas.



Las vistas desde la cascada hacia todo el Valle de Pineta eran espectaculares. A pesar de que tenía bastante cansancio en el cuerpo, me dije que había merecido la pena todo el camino recorrido.



Aquí vi a una pareja que siguió la senda hacia el Balcón de Pineta. Mis respetos y admiración hacia ellos porque eso son palabras mayores. He visto fotos por la red tiradas desde el balcón y las vistas me parecen brutales, sin embargo, yo no estoy hecho para hacer rutas de alta montaña. Para eso se necesita mucha preparación y mucha fuerza de voluntad. Por tanto, decidí comenzar a bajar hacia el sendero que lleva a la Pradera de Pineta, lugar donde dejé el coche.
La anécdota del día y el agobio vino cuando cogí la senda equivocada. Cada vez se estrechaba más y más, metiéndose entre el monte. Llegó un punto donde no sabía dónde estaba y tampoco veía a nadie alrededor para preguntar. Por suerte, me guie por la Cascada del Cinca, que en todo momento veía a mis espaldas. Comencé a desandar todo lo andado. Otra vez a subir una buena cuesta, que terminó por minar mis fuerzas, tanto física como mental. Después de una hora dando vueltas sin saber muy bien dónde ir, finalmente, llegué hasta una senda ancha y bien cuidada. Seguí subiendo por ella hasta que di con un matrimonio. Les conté lo que me había pasado y les pregunté cómo se llegaba hasta la Pradera de Pineta. El hombre me dijo que el camino que iba subiendo, si lo cogía cuesta abajo, llevaba hasta la pradera. Con cierto alivio, y muy mermado físicamente, comencé a bajar el camino. Efectivamente, todo iba cuesta abajo, metido entre un hayedo hasta que llegué a la pista que había andado por la mañana en la subida a los Llanos de La Larri.

Casi llegando al inicio de la ruta, por tercera vez en el día, volvió a darme alcance la pareja del coche. Se pararon para preguntarme qué tal había ido la ruta. Les conté también lo que me había pasado a la vuelta. Las penas cuando se cuentan son menos penas. Finalmente, todo salió bien y estaba de nuevo en el Parking de Pineta, donde me esperaba una vaca para darme la bienvenida.


Hasta aquí mi aventura por los Llanos de la Larri y la Cascada del Cinca. Llegué a las 15:00 en punto. En total, tardé 5 horas y cuarto en hacer ambas rutas. La pérdida me penalizó una hora más de la cuenta.
A pesar de que el cansancio que tenía encima era bastante notable tomé la decisión de seguir con el resto de los planes del día. Me acerqué hasta la Garganta de Escuaín, otro de los valles que conforma el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. En otra entrada os contaré qué tal fue la visita. Esta vez, sin pérdida alguna.