El Abuelo de Cornalvo. Alcornoque de 400 años que se levanta a la orilla del Embalse de Cornalvo

Extremadura – Tierra de Mérida-Vegas Bajas: de aventura por el embalse de Cornalvo

Detalles técnicos

Ruta circular por el embalse de Cornalvo desde El Mentidero

Distancia (ida y vuelta)11,5 kilómetros aproximadamente
Fecha de realización16/02/2021
Punto de inicioAparcamiento El Mentidero
Tipo de recorridoCircular
Desnivel acumulado+35 metros
DificultadBaja
Tiempo estimadoDe 3,5 a 4 horas con mucha calma
Época recomendadaPrimavera: la dehesa esta preciosa con sus pastos verdes. Si ha sido un invierno lluvioso el embalse de Cornalvo llevará también bastante agua.
Evitar en la medida de lo posible hacer la ruta en verano, pues apenas hay sombra en toda la ruta y las temperaturas son altas.
ConsejosLleva bastante agua. Aunque no es una ruta agotadora, hay que tener en cuenta que son más de 3 horas caminando y no encontrarás agua potable en toda la ruta.
Si haces la ruta a mediados de primavera (o si eres un valiente que decide hacerla en verano), es recomendable llevar una gorra y crema de protección solar.
En época lluviosa hay zonas muy húmedas que van pegadas al embalse, por tanto, lo ideal es llevar un buen calzado que agarre bien.

Había pasado una semana después de Navidad cuando tuve en mente acercarme hasta el embalse de Cornalvo y hacer una ruta circular para inspeccionar la zona. El objetivo era ver qué aves se movían por el entorno, pues, al fin, tengo un permiso de la Junta de Extremadura para poder meterme en charcas y embalses de toda la región (excepto en Monfragüe) con un hidro hide e ir en busca de fotos chulas.

Justo el fin de semana que tenía pensado acercarme se decretó el cierre perimetral de todos los municipios de Extremadura, por lo que la visita tenía que posponerse. Hoy, al ser festivo en Mérida (y haberse levantado el cierre perimetral el viernes pasado), nos hemos levantado bien tempranito para «coger sitio».

Hay que decir que llevábamos un mapa de todo el parque natural, sabíamos que la ruta a hacer partía desde el Berrocal del Rugidero hasta la cola del embalse de Cornalvo, pero no hemos sido capaces de guiarnos (será que somos torpes ja, ja). Estábamos decididos a ir en coche hasta el muro de la presa de Cornalvo y hacer la ruta circular partiendo desde ahí, sin embargo, un merendero a escasos metros del aparcamiento del Berrocal nos ha llamado la atención. Hemos entrado, dejado el coche y ahí sí hemos visto los paneles informativos de la ruta hacia la cola de la presa. Así que hemos decidido hacerla desde ahí.

Comentar que la ruta es sencilla, sin desnivel alguno y en todo momento vas por un camino. Camino que ahora está anegado en varios tramos debido al agua caída en las últimas semanas. Este agua ha hecho también que el campo esté precioso, luciendo un verde brillante en la hierba, pareciendo ya primavera.

Empezando la ruta hacia la cola del embalse de Cornalvo
El campo luce verde en Cornalvo
Camino hacia la cola del embalse de Cornalvo

En el punto de la última fotografía estamos casi a la altura de una bifurcación del camino. Lleva hasta una pasarela que cruza el río. No hace muchos años me dijeron en el centro de interpretación que en época de llevar mucha agua el embalse no era posible realizar la ruta circular, debido a que no se podía cruzar el agua. Se ve que esta pasarela es relativamente nueva y así arregla el problema.

Desde el merendero hasta la cola de la presa, donde ya vemos el agua bien cerca, hay unos 2 kilómetros. Nosotros hemos tardado más o menos media hora porque hemos ido a paso lento.

Campo anegado de agua
Llegada a la cola del embalse de Cornalvo
Cola del embalse de Cornalvo

Objetivo cumplido y, aunque aún no se veían muchas aves (algunas gaviotas hemos visto en el agua), me he hecho una idea de cómo es el entorno para poder visitarlo en primavera/verano. Las aguas no se las ve muy profundas y son ideales para hacer pie y poder recorrer un buen tramo en busca de animalitos.

Aquí hemos decidido seguir andando hasta el muro de la presa. Se ve al fondo y parece cerca, aunque la verdad es que luego las aguas hacen un recodo y es un poco más largo. Al ser todo llano, el cansancio es mínimo.

Divisando el muro del embalse

En el mismo muro hemos parado para comer algo y descansar. Sinceramente, mi idea era volver por donde hemos venido todo el camino, pero mi acompañante me ha dicho que por qué no seguimos por el muro adelante y así hacer la vuelta por la otra parte del embalse. Dicho y hecho. El entono es prácticamente el mismo. Hay alcornoques a pie del agua.

Alcornoques en el embalse de Cornalvo

Al fondo, se ven varios patos nadar. Son del mismo tipo que los que se pueden encontrar en La Isla de Mérida. Salvo que estos no creo que se muestren tan cercanos.

Patos en el embalse de Cornalvo

Como hemos visto a lo largo de toda la ruta, la dehesa de Cornalvo se muestra verde. Es una maravilla para los ojos.

Dehesa de Cornalvo

Y no tardando mucho llegamos hasta uno de los símbolos del entorno: El Abuelo de Cornalvo. Se trata de un alcornoque de grandes dimensiones a pie del embalse. Su edad se estima en unos 400 años y tiene un perímetro de tronco de 4 metros. Fue aquí donde decidí darme la vuelta en el año 2014, la primera vez que visité el parque natural.

El Abuelo de Cornalvo

Pero hoy no. Hoy hemos seguido caminando hasta llegar de nuevo a la cola de la presa y cruzar por la pasarela vista desde lo lejos a primera hora. Poco a poco, el agua va escaseando, señal de que estamos cerca de la cola.

Cola del embalse de Cornalvo

En este punto se podía haber cruzado dando saltos por las rocas, pero era tontería al tener la pasarela a veinte metros.

Cola del embalse de Cornalvo

Ha sido aquí, en la pasarela de madera, donde Mery y Pepe han decidido hacerse su selfie habitual.

Mery y Pepe en el embalse de Cornalvo

Una vez cruzada la pasarela, volvemos al camino seguido a la ida. En unos veinte minutos aproximadamente estaremos de vuelta en el merendero, donde se ha quedado el coche aparcado. El tiempo total ha sido de unas tres horas más o menos.

Sin más que contar, me despido hasta otra aventura. Espero volver en los próximos meses en busca de garzas, espátulas y, con muchísima suerte, cigüeñas negras.

Un saludo, turistas.

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