A principios de semana me puse en contacto con la Guardia Civil para preguntar si podía acercarme el fin de semana al Parque Natural de Cornalvo, situado en las inmediaciones de Mérida, y así poder hacer fotos a las aves. Su respuesta fue afirmativa, ya que en la provincia de Badajoz estamos en la fase 2 de desescalada y se permiten movimientos por toda la provincia, pero no estaba mal informarse previamente.
La idea era acercarme hasta el Embalse del Muelas el domingo por la mañana, sentarme en el mirador de madera y disfrutar de las garzas, de la naturaleza y de la fotografía; demasiado tiempo sin hacerlo. Sin embargo, el jueves por tarde, aún en jornada laboral en casa, pensé <<¿y si me acerco cuando termine de trabajar? Total, tardo media hora en llegar al mirador y aún tengo mucha tarde por delante>>. Dicho y hecho.
Llegué sobre las 17:45 y me sorprendió ver el embalse casi hasta arriba de agua. Está claro que durante el mes de mayo ha llovido bastante, pero me esperaba que estuviera ya por la mitad más o menos. Un toro manso merodeaba la zona y comía hierba ante mi mirada desconfiada sobre qué podría hacer. El animalito se limitó a seguir alimentándose sin molestarme y sin yo molestarlo. A lo lejos se veían algunas garzas, objetivo principal en esta visita, y también algunas crías de estas. Me resultó llamativo que no viera ni una sola cigüeña blanca o ninguna espátula, motivo para volver más adelante, cuando el embalse esté prácticamente sin agua.
La estancia allí fue de aproximadamente una hora y cuarto. Sobre las 19:00 decidía volverme a Mérida y traerme un bonito recuerdo de la primera salida de la ciudad desde que se declaró la pandemia del coronavirus. El último cuarto de hora, incluso, dejé a un lado la cámara y me limité a observar a las aves, a disfrutar de los cantos de las garzas y a respirar aire puro, aire del campo y valorar lo que tenía delante en esos momentos. Después de tres meses confinado, privándonos de cosas tan esenciales como dar un paseo por el campo, el volver a estar en contacto con la naturaleza fue una inyección de moral y positividad ante los tiempos que se avecinan.










