Ayer, domingo, fue día para pasar la tarde en las cercanías del río Guadiana en el recorrido entre Mérida y Alange. Aproximadamente, a mitad de camino hay una casa derrumbada, únicamente con los pilares levantados y donde hay varios nidos de cigüeña. Ya están aquí, listas para empezar a incubar los huevos durante el mes de marzo, por lo que después de comer me acerqué a hacerles fotos.
Hay que intentar alejarse lo más que se pueda de ellas para no molestarlas, pues nuestra presencia en sus cercanías las pone nerviosas y echan a volar enseguida, abandonando el nido. Yo cogí la pista por la que pueden circular las bicicletas o el personal andando, y que pasa justo por debajo de esta casa de las cigüeñas. Hice algunas fotos desde lo lejos y luego me senté en una roca al lado del río. Desde allí pude hacer más fotos en vuelo e incluso a algún que otro cormorán que sobrevolaba la zona. Después de casi dos horas recogí el equipo fotográfico y decidí volver a casa. Fue una salida rápida, cerca y lo justo para volver a disfrutar de este mundo tras un mes sin hacerlo.
Sin más, me despido hasta otra aventura, turistas.










