El cuarto día por Croacia, el mismo que elegimos para visitar los Lagos de Plitvice, al terminar la ruta por el parque decidimos coger el coche y poner rumbo a Zadar, ciudad en la que Hitchcock dijo que se podía presenciar el mejor atardecer del mundo.
Por el camino rezábamos para que no siguiera cortada la autovía, pues de haber sido así no habría quedado más remedio que poner rumbo a Split, ciudad donde comenzó nuestra aventura y donde también terminaría. Hubo suerte y en apenas una hora y cuarto estábamos en Zadar. Dejamos el coche en un parquing (privado, cómo no) y fuimos andando hasta el puerto, buscando el órgano marino que tanta fama tiene. Nos dio rabia que por culpa del cambio de planes no hubiéramos podido hacer turismo por la ciudad, puesto que lo poco que vimos nos pareció muy interesante. Ese día estaba destinado a visitar Slunj-Rastoke por la mañana y dedicar toda la tarde a Zadar.
Llegamos al órgano marino justo a la hora que el sol comenzaba a caer, haciendo una bonita estampa. Pero lo más bonito y mágico no son las nubes de colores sino el estar escuchando constantemente el sonido del agua debajo de ti, en los huecos que hay en el paseo.



Como lo mejor es sentirlo en los oídos os dejo uno de los vídeos que grabé con el teléfono móvil para que escuchéis la música.
Según fue cayendo la tarde las nubes tornaron cada vez más rojas. El post atardecer fue lo mejor.





Al lado del órgano hay una especie de placas solares que durante el día captan energía y por la noche emiten una serie de luces. Estuvo chulísimo igualmente.


Una última foto de la noche de Zadar para prácticamente despedirnos de Croacia.

Aquel día fue de muchos kilómetros, pues nada más anochecer cogimos el coche y pusimos rumbo a Split. Allí pasaríamos la última noche antes de volver a España. Al día siguiente, por la mañana, daríamos una última vuelta por el casco histórico de la ciudad, compraríamos los últimos souvenirs y regalos y sobre las 11:00 nos encaminamos hacia el aeropuerto.
Si tengo que definir en una palabra los días en Croacia elijo: ESPECTACULAR. Fueron tan estupendos que hoy, ocho días después de nuestra vuelta, sigo mirando más cosas que ver en Croacia para volver en un futuro. El año que viene va a ser muy precipitado, pero no descartéis que en el año 2021, si el dinero y la salud me lo permiten, haga una visita de más días a este país. En la agenda ya están apuntadas Dubrovnik (la espina clavada de este viaje), la Isla de Hvar, la Isla de Korčula, ver Zadar en condiciones, volver a los Lagos de Plitvice (esto lo tengo clarísimo) o Šibenik (ciudad de origen del gran Dražen Petrović).
Sin más, me despido de la aventura croata. Mery y Pepe se despidieron de Croacia con mucha pena desde el cielo. Pero lo hicieron sabiendo que, tarde o temprano, volverán.

