Corría el mes de enero del año 2013 cuando estaba en el hospital y mi tía tenía de fondo de escritorio en el ordenador una preciosa imagen. Me quedé maravillado por el lugar y a continuación transcribo la conversación que tuvimos.
-¡Qué bonitas son esas cataratas!
-Esta foto la ha hecho tu primo cuando estuvo en Croacia. Son unos lagos, pero no recuerdo el nombre.
-¿En Croacia dices? Lo buscaré.
Y cuando volví a casa me puse como loco a buscar fotos de lagos en Croacia por si había suerte y daba con los de la imagen de mi tía. No me costó mucho, pues aquellos lagos eran los Lagos de Plitvice; conocidos a nivel mundial. Fue en ese momento cuando me fijé como objetivo ir a visitarlos al menos una vez en la vida. Era uno de mis sueños fotográficos y casi siete años después lo he cumplido.
Tras el cambio de planes del día anterior, el cuarto día por Croacia tocaba visitar los Lagos de Plitvice. Esta vez los teníamos al lado de la casa donde nos alojamos (Villa Prica), a escasos 15 minutos, y a las 08:10 estábamos ya dentro del parque. La entrada, al igual que en Krka, cuesta 100 kunas (precio de octubre de 2019), unos 13.50€ por persona. Nosotros entramos por la entrada 2, ya que desde allí cae cerca el lugar donde coger el autobús que te lleva a la parte alta de los lagos. Son varias rutas las que se pueden realizar, unas más largas y otras más cortas, y nosotros elegimos la ruta H, con una duración total de 4 a 6 horas. Antes de la visita leímos por internet que se trata de la ruta más completa. Digamos que existe otra ruta más larga aún de unas 8 horas de duración. El recorrido que se hace es prácticamente el mismo que en la ruta H, salvo que haces todo el trayecto andando, sin necesidad de bus.
Dicho todo esto, tras haber desayunado en un bar del parque, comenzó nuestra aventura sobre las 08:45. Mientras esperamos al bus hago la primera fotografía.

Según subíamos, veíamos parte de los lagos, algo de color otoñal y la emoción comenzaría a asomar en nuestras caras. Tardó apenas 15 minutos en llegar arriba y así comenzar a bajar hacia la parte baja de los lagos.



Ya os lo he dicho en entradas anteriores, pero mi insistencia ante las aguas cristalinas encontradas en Croacia. Los peces se lo pasan estupendamente nadando.

Nuestros primeros presagios se confirman. Hay zonas donde el color otoñal asoma por las hojas de los árboles, aunque aún quedaría una semana como mínimo para verlos con el tono que nos hubiera gustado.

En todo momento vas andando por una pasarela de madera. Y es difícil encontrar un momento donde no haya alguien por medio, aunque toda paciencia tiene su recompensa.



Los lagos superiores nos hacen disfrutar de lo lindo. Estamos en el paraíso y no queremos salir de allí.





Pero hay que seguir el camino. Nos encontramos algún que otro pato que se deja acercar. Se nota que están acostumbrados a la presencia de las personas.





A pesar de que ya hemos descendido algo, aún seguimos en los lagos superiores. Y el paisaje torna cada vez más espectacular.




Ahora llegamos a una de las cascadas que puedes tocar con la mano. Nos acercamos a la parte más bonita del parque.



Desde lo lejos vemos un montón de gente parada en la pasarela, en miradores que hay por la zona. Al llegar abajo nos damos cuenta del porqué la gente no se mueve. Las fotografías hablan por sí solas.







Y no muy lejos de allí llegamos a otro punto donde también hay mucha gente haciéndose fotos. Merece la pena captar su belleza desde todas las posiciones que se te ocurran.







Nos quedaríamos aquí toda la vida, pero debemos seguir la pasarela de madera y así llegar a la gran cascada de los lagos inferiores.


Si decides tomar la ruta H debes saber que hay un momento en el que tienes que coger un pequeño ferry que te baja hacia los lagos inferiores. Nos acercamos al lugar donde hay que cogerlo.

El paseo en barco dura unos 20 minutos. Ya estamos en los lagos inferiores y aún no salimos del asombro por todo lo visto durante la mañana.







A pesar de la sequía, en Plitvice no deja de correr agua. Es una delicia para los ojos.












Existe una cueva a la que puedes subir, pero un cartel indica que hay murciélagos y que la subida es bajo tu responsabilidad. En mi caso, decido no hacerlo.

Y llegamos hasta la gran cascada. Sinceramente, me decepcionó un poco. Me la esperaba con mucha más agua, pero la sequía no perdona a nadie. A decir verdad, demasiada agua lleva para la época en la que estamos.



Es en este momento, llegando al final de nuestra ruta, cuando decido sacar algo que llevo escondido en la mochila desde los primeros días. Estamos en un paraíso natural, en esa tierra de esperanza y sueños que tanto hemos visto por la red. Como dice The Boss: Meet me in a land of hope and dreams.

Toca subir hacia el mirador de la gran cascada. Nos dio mucha, muchísima rabia que el sol apareciera justo cuando estábamos arriba, fastidiando la gran mayoría de fotografías.






Os recomiendo saliros un momento de la ruta H y encaminaros hacia la entrada 1, pues desde allí hay otro mirador hacia los lagos, el punto desde donde se hacen la mayoría de fotos de las postales. El desvío apenas tardas 10 minutos y merece la pena. En nuestro caso, como he dicho hace un momento, nos salieron las fotos quemadas con tanto sol (ya tengo excusa para volver ja, ja).
Ahora llegamos a una foto que no habéis visto nunca entre las casi 7.000 que hay subidas al blog. Al principio de la entrada lo he dicho: Plitvice era un sueño turístico y fotográfico que tenía desde hacía muchos años. Lo he cumplido y he disfrutado con él. Y qué menos que poner la primera fotografía en el blog donde se me ve la cara.

Tras un rato en el mirador, derrotados ante el sol que parece que no se va a esconder, decidimos ir hasta el punto de inicio. Hacemos un par de fotografías antes de dar por finalizado este sueño.


Llegamos hasta el restaurante donde desayunamos sobre las 16:15, casi seis horas después de haber partido por la mañana. La ruta no es agotadora, ya que la única subida en serio que tiene se hace en bus. El resto es bajar hacia los lagos inferiores y disfrutar de la naturaleza. Con mucha pena nos tenemos que despedir de este paraíso, pero lo hacemos estando completamente convencidos de que volveremos algún día.
Nuestras visitas turísticas en Croacia terminaron un par de horas después con el mejor atardecer que mis ojos han presenciado. No fue en Plitvice sino en Zadar. Pronto, os contaré la última experiencia por Croacia y las emociones sentidas.