El primer día en Croacia lo dedicamos a visitar rápidamente el casco histórico de Split y sobre las 11 de la mañana partía el ferry hacia la Isla de Brac. A la hora de sacar el billete para el barco tienes la posibilidad de hacerlo incluyendo el coche, es decir, lo montas en el ferry y así puedes moverte por la isla con total tranquilidad.
La llegada a la isla se hace en aproximadamente unos cincuenta minutos, pero entre que bajas el coche y empiezas a moverte se te va la hora. Dicho esto, eran las 12 más o menos cuando el barco atracó en Supetar. La compañía es Jadrolinija.



Sin bajarnos del coche pusimos rumbo a un pueblo llamado Bol, ubicado en la otra punta de la isla y al que se tarda más o menos media hora en llegar. Bol tiene la playa más famosa de toda la isla, con forma de cuerno y se trata de una playa de piedras, como la mayoría de las playas croatas. El día estaba caluroso, con veinticinco grados, aunque la sensación térmica era de al menos treinta. Menos mal que el camino hasta la playa lo hicimos bajo la sombra de los árboles. Durante el camino nos llama la atención el agua cristalina del mar Adriático. Nos deja sin palabras.










Tras casi media hora andando, al fin, divisamos cerca la playa, así como su forma de cuerno.




Una imagen vale más que mil palabras. Y aquí está la prueba de cerca de la limpieza de sus aguas.


Antes de despedirnos de la playa hacemos un par de fotos a la bandera croata que ondea libremente.


Toca darnos la vuelta e ir hacia el pueblo de nuevo. Nuestro objetivo es visitar algo antes de coger el coche e ir hacia el origen.


















Una vez en marcha, a las afueras de Bol, hay un precioso mirador desde el que se ve todo el pueblo. Es el momento de hacer un pequeño homenaje a mi perro fallecido tal día como el que estábamos, pero siete años atrás. Siempre le llevo en el recuerdo y tenía clarísimo que se iba a venir con nosotros a Croacia.

Y como Mery y Pepe son unos envidiosos, ellos también quieren su parte de protagonismo. Es también la primera fotografía que se hacen en Croacia.


Aviso para navegantes. En la Isla de Brac no existe un pueblo llamado Brac, a pesar de que lo veáis en los carteles. Realmente, lo que existe es un pequeño aeropuerto llamado Brac. Fuimos tan lerdos que íbamos buscando el pueblo y chica sorpresa nos llevamos al ver que se trataba de un aeropuerto en el que únicamente vimos a una persona en la puerta.
Pasada la experiencia y las risas, pusimos rumbo al pueblo de Supetar, lugar donde nos dejó el ferry un par de horas antes. Allí comimos en el Restaurante Palute. Elegimos ensalada de pulpo, pescado y filete de pollo empanado. Estaba riquísimo.


Para bajar la comilona dimos un paseo por Supetar y visitamos algo de los alrededores del puerto. Teníamos tiempo hasta las 17:30, hora en la que el ferry volvía a Split.














La playa de Supetar también está cristalina y no ves nada de suciedad. Ni en el agua, ni en los alrededores.




Ya montados en el barco presenciamos un bonito atardecer, el cual capté con la cámara del teléfono móvil, pues, siendo sincero, después de estar todo el día con la cámara réflex encima no me apetecía mucho volver a sacarla de la bolsa.

Nuestro primer día en Croacia fue bastante fructuoso y nos volvimos al hotel bastante satisfechos con lo visitado. Al día siguiente tocaría cambiar de ciudad, despedirnos del personal del Hotel Bel Residence, el cual repito que fue muy atento y agradable en todo momento, y visitar otras cosas apuntadas en la agenda.
Las emociones fuertes vendrían a partir del segundo día con la visita a los Parques Nacionales más famosos de Croacia. Y también con alguna que otra sorpresa agradable que nos encontramos en nuestra aventura por suelo croata.
Próximamente os contaré qué tal nos fue en días sucesivos…