Detalles técnicos
Ruta por el Hayedo de Otzarreta
| Distancia (ida y vuelta) | 5 kilómetros aproximadamente |
| Fecha de realización | 13/11/2017 |
| Punto de inicio | Puerto de Barazar |
| Tipo de recorrido | Lineal: Ida y vuelta por el mismo sitio |
| Desnivel acumulado | +80 metros aproximadamente |
| Dificultad | Muy baja |
| Tiempo estimado | 2 horas aproximadamente |
| Época recomendada | Otoño: los primeros días de noviembre el hayedo cobra magia con los mil colores, el arroyo corriendo de agua y los árboles llenos de un musgo verde intenso |
| Consejos | Desde 2024 el acceso al parking de Otzarreta, que te deja en el mismo hayedo, está prohibido bajo multa. Tan solo coches autorizados pueden acceder. En nuestro caso aún se podía acceder con el vehículo. La mejor opción es dejar el coche en el Puerto de Barazar. Allí hay muchísimo aparcamiento y la ruta andando hasta el hayedo es prácticamente un paseo. Si vas buscando fotos bonitas y la calma lo mejor es ir a primerísima hora, pues pronto se llena de gente y demás fotógrafos que buscan el mejor ángulo (como fue mi caso). |
Llegó el día tan esperado, el día que estaba deseando desde hace casi tres años, cuando vi por internet fotos del hayedo de Otzarreta. Ya estuve a punto de visitarlo en noviembre de 2015, pero, finalmente, tuve que cancelar la visita.
Cuando a primeros de este año me puse a pensar en mi destino vacacional, el hayedo de Otzarreta figuraba el primero de la lista.
Me llevé una enorme alegría el sábado al llegar al hotel. Sus alrededores están repletos de hayas, pertenecientes al Parque Natural de Gorbeia, y tenían un colorido espectacular. Así que me dije a mí mismo que iba a tener suerte en mi búsqueda del otoño del norte, el mismo que se negó en noviembre de 2014, durante mis vacaciones en Asturias.
Dicho todo esto, el pasado lunes, día 13 de noviembre, me levanté sobre las 07:30 a.m., desayuné tranquilamente y fui en busca del hayedo. Su ubicación es sencilla y yo cogí el camino que parte desde el alto de Barazar, en la N-240. Una vez cogido el camino, el GPS te lleva hasta el mismo aparcamiento del hayedo.
Además de la suerte de verlo con un colorido espectacular, tuve también la suerte de ser la única persona que estaba allí, al menos durante media hora. Quizás fue que me presenté muy temprano o el chaparrón que cayó, obligándome a dar la vuelta e ir al coche a por un paraguas.
Pasado dicho chaparrón, llegó otro fotógrafo y comenzamos a intercambiar opiniones. Le agradezco mucho que me dijera distintos puntos del hayedo para hacer fotos bonitas. Él ya había estado allí varias veces y se conocía el rincón de memoria. Tuve que ayudarle a bajar hacia el río (estos vascos no tienen miedo de meterse de patas en el agua ja, ja, ja), ya que me contó que hacía varios años se rompió la tibia, al caer por un barranco, y tenía cierto miedo de dar un salto hacia el agua.
Al terminar la sesión de fotos me recomendó ir al monte Urkiola y le hice caso. Sin embargo, no llegué, puesto que de camino me encontré con una grata sorpresa, que me hizo entretenerme cerca de dos horas. Pero eso os lo cuento otro día 😉 😉 😉
Os dejo con las fotos que hice en el hayedo y espero que las disfrutéis tanto como yo disfruté paseando entre esos seres mágicos.























