Desde hacía tiempo tenía planeado visitar algo de Andalucía, pero siempre posponía su visita por unos u otros motivos: prioridad a otros lugares, escapadas al norte en lugar de al sur y huida de los calores veraniegos.
No es la primera vez que mis pies pisan Andalucía, pero nunca lo he hecho en plan turístico y con la cámara en la mano. La última vez que estuve en esta comunidad autónoma creo que fue el mismo año que abrió Isla Mágica, en 1997, y por entonces contaba con 12 años.
Dicho esto, ayer nos encaminamos hacia Sevilla en busca de pasar un buen día. Desde Mérida se tarda una hora y cuarenta y cinco minutos aproximadamente y por lo tanto no era muy largo el viaje.
Sobre las 10:15 nuestros pies comenzaron a andar y lo primero en fotografiar fue la Torre del Oro, situada a la orilla del río Guadalquivir.



Después de esto nos tomamos un café (no me eches azúcar que ya soy dulce xD) y luego nos dirigimos hacia la catedral para intentar subir a la Giralda. Nos tenemos que conformar con verla por fuera ya que las visitas no comienzan hasta las 14:30. Además, ayer visitó el arzobispo la catedral y el acceso a las visitas estuvo restringido durante el acto.


Por lo tanto, lo siguiente que vamos a visitar es el Alcázar. Aquí nos ocurre la primera anécdota del día con una pequeña navaja que siempre llevo conmigo en la mochila. El detector de metales la detectó y tuve mostrársela a la guardia de seguridad. Nada anormal ya que me dejó entrar con ella, pero la etiqueta de «delincuente» ya me la pusieron.



Pero lo que más me gusta del Alcázar son sus jardines y patios exteriores. Aquí hay hasta pavos reales y con uno de ellos nos pasó la segunda anécdota del día: estando agachado para intentar fotografiar uno llegó un matrimonio y el hombre comenzó a llamarlo. Hasta aquí todo normal si no lo hubiera hecho imitando a un gato, es decir, llamó al pavo real diciendo «MIAU, MIAU, MIAU». Nuestras caras fueron de poema ja, ja.







Aunque la foto estrella del Alcázar se la llevan los Baños de María Padilla.


Después de comer no muy lejos de la Giralda, nos vamos hasta el Archivo General de Indias, dónde se recoge gran información de los viajes realizados hacia América (entre ellos el de Cristóbal Colón). Aquí no son tan benévolos con la navaja: tengo que dejarla en recepción y recogerla a la vuelta.



Y por fin podemos visitar la catedral y Giralda, tras una cola de unos veinte minutos aproximadamente. La subida a la torre merece mucho la pena.



La última visita del día la realizamos a la Plaza de España, quizás la plaza más bonita del país. Los últimos rayos de sol en el día hacen que la luz sea casi perfecta para la fotografía.







Sin más que añadir, este fue nuestro día por la capital andaluza. ¿Que qué fue lo que más me gustó? «Venir contigo» 🙂
Pronto comenzarán nuestras visitas otoñales y espero traeros bonitas fotos. Hasta entonces, me despido de vosotros.