El pasado domingo, día 24 de abril, volvimos a salir de aventura después de haber estado bastante tiempo sin hacerlo. El lugar elegido: La Siberia extremeña.
Recuerdo que hace unos años, un excompañero de trabajo me dijo que en primavera esta zona era muy bonita: el verde de la hierba, las vistas desde el Castillo de la Puebla de Alcocer y el colorido primaveral en general.
Por entonces me apunté la vista en la agenda, como he hecho con muchas otras, y cada año lo he ido dejando. Finalmente, ha sido este año cuando nos hemos decidido a visitarlo.
Nuestro día comenzaba no muy bien en Magacela. Íbamos buscando el castillo y llegamos a un punto dónde la calle se estrechaba tanto que el coche no cabía. Por lo tanto, había que dar marcha atrás y en un descuido di con el coche a una valla y rompí un piloto trasero del coche (siempre lo digo: la marcha atrás es muy peligrosa jaja). Si a esto le unimos que una mujer comenzó a darnos voces, a tocar la moral (por no decir los huevos) diciéndome que le iba a romper la pared, bla bla bla… pues para qué quieres más. Y nótese que la pared estaba a 15 metros de la valla dónde di con el coche. En fin…
Por fortuna, logramos sacar el coche de la estrecha calle y nos encaminamos hacia el castillo, a patas. La subida no es muy costosa y se tarda apenas 10 minutos.


Una vez arriba, las vistas son muy bonitas. El castillo no está muy conservado que digamos, pero también tiene su parte de encanto.


No estamos mucho rato aquí y luego bajamos hacia el pueblo para buscar el famoso dólmen. No nos cuesta mucho encontrarlo y la estampa es bastante bonita, con un gran campo de trigo a su alrededor.


Nos montamos en el coche y esta vez nos vamos hasta Esparragosa de Lares para hacer una visita a Masatrigo. ¿Y qué es Masatrigo? Es la rotonda más grande de España, situada en la mitad del Embalse de la Serena. No sé si es la más grande del país, porque yo no he estado en todas, pero sí es enorme. Nosotros tardamos 2 minutos y 5 segundos en dar la vuelta.
Tras la tontería de medir el tiempo nos dimos la vuelta y subimos hasta un cerro que hay en sus cercanías. Desde este cerro es de dónde se sacan la mayoría de fotografías vistas por la red. Y nosotros no nos queremos volver a nuestra casa sin dicha foto.




Y también echo varias fotos seguidas para preparar una panorámica, la cual creo que no me ha quedado mal.

Después de alegrarnos la vista con esta maravilla de la naturaleza es hora de volver al coche y, sobre todo, es hora de comer. Y lo hacemos en el Restaurante La Codorniz, en la Puebla de Alcocer.
Elegimos este restaurante porque es el primero que vemos al llegar a esta población. Después de comer queremos subir al castillo y hacerle una vista por dentro. El precio de la entrada es de 1€. Nosotros llegamos sobre las 16:30 pero no abren hasta una hora después, por lo que me entretengo echando fotos a las vistas y a las nubes que se han formado en cuestión de minutos.

Y luego, tras la apertura del castillo, sí que sacamos algunas fotos del mismo y de más vistas hacia el embalse.





Y aquí terminó nuestra aventura por tierras de La Siberia. Fue un grandioso día, muy bien acompañado como siempre, con una anécdota más que contar acerca de los personajes singulares de Extremadura y con otro sitio más de la región apuntado en la agenda como VISITADO.
Un saludo y hasta pronto.