Después de una semana donde he acabado bastante cansado en el trabajo no me apetecía mucho irme hasta Francia a las localidades de Biarritz y San Juan de Luz como tenía planeado y he preferido quedarme viendo pueblecillos de por aquí que aún no había visitado.
Como Forrest Gump he empezado a andar con el coche y sólo tenía pensado irme hasta Plentzia y Gorliz y ver sus playas que son bastante extensas.
Sobre las 11 de la mañana he llegado a Plentzia y he dejado el coche aparcado al lado del puerto y me he ido andando hacia la playa. He sacado algunas fotos y tenía pensado darme la vuelta para coger el coche de nuevo e irme hacia Gorliz. Pero andando playa adelante me he dado cuenta que ya estaba metido en Gorliz. Para asegurarme he preguntado a un señor que paseaba por allí y me ha indicado cuál era el límite entre ambas localidades.
Por lo que una vez vistas sus playas he cogido el coche para volverme a Bilbao. Sólo eran las 12.30 por lo que he decidido volverme por la carretera de Mungía y hacer tiempo. Pero al llegar a Mungía he visto la carretera que llevaba hasta Gernika y la he seguido. Y una vez llegado a Gernika he ido dirección Lekeitio que me habían hablado muy bien de él.
Llegado a Lekeitio he ido directamente a la playa y he sacado las fotos más bonitas del día. Al igual que me ha pasado en Plentzia me he metido sin darme cuenta en la playa de Mendexa y otra vez he tenido que preguntar cuál era el límite.
Desde la playa he visto un monte enfrente donde se podía subir y me he ido con una espina clavada porque la marea estaba alta y me impedía el paso hacia él. Así que he parado a comer para luego llevarme un pequeño disgusto con el coche.
Camino Ondarroa para luego coger la autopista que me traería de vuelta a Bilbao he parado el coche en la cuneta para sacar unas fotos a la costa desde lo alto. La mala fortuna ha hecho que el coche se quedara atollado en el barro y que patinara al salir. Un hombre que pasaba por allí ha intentado ayudarme a sacarlo pero ha sido imposible por lo que he tenido que llamar a la grúa. En menos de 2 minutos y con la ayuda del cable lo ha sacado y ha sido un alivio ver que no se había dañado nada del lateral del coche ya que había quedado muy pegado al terraplén.
Una vez pasado el susto he vuelto a Bilbao y he llamado a mi madre para contarle la anécdota con el coche. Mejor quedarse tirado por una tontería de estas que por un accidente o avería. Además mientras ha llegado la grúa me ha dado tiempo de seguir echando fotos a la costa y han salido unas fotos muy buenas.
Con la visita a estas cuatro playas doy por acabado el turismo a la costa de Vizcaya. De la costa de Guipúzcoa aún me quedan bastantes localidades por ver pero tenemos tiempo de sobra para completarla igualmente.









